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 Inocente lealtad - Privado

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Lylia
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MensajeTema: Re: Inocente lealtad - Privado   Sáb Ago 30, 2008 3:24 am

Logro aflojar el cinturon de Verner y abrir un poco su pantalon, sus manitas recorrieron suavemente el vientre descubierto del calido cuerpo de su principe, estaba tan cerca, sentia su aliento, su calor, su aroma... cada contacto con el era especial.

"No se si... se debera a eso mi principe... tengo dias... estando asi, y... me gusta... ahh"

Se le eriza la piel con los besos a su propio cuello y ese recorrido que hacen las manos de su lupino por sus muslitos, entre su falda... hasta llegar a sus pezones de nuevo, una corriente de placer la estremecio haciendola jadear aun mas y ruborizarse mucho entre ese masaje tan irresistible de sus dedos. Su rostro era inexpresivo, pero no podia ocultar el placer que sentia cada vez mas intenso, como disfrutaba el contacto con esa piel y ese cuerpo tan hermoso y calido.

"Aaah... Verner... te.. te deseo"

Susurro jadeante y se apego a el uniendo sus labiecitos a los de el y rodeando su cuello con sus bracitos y rodeando con sus piernitas los costados de su cuerpo, haciendo que su entrepierna rozara el miembro de su lupino aun sin poder sentirse libremente.
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Verner
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MensajeTema: Re: Inocente lealtad - Privado   Sáb Ago 30, 2008 9:50 am

Finalmente había cumplido su objetivo, liberando a medias una parte de la intimidad del lupino que comenzaba poco a poco a endurecerse con cada oleada de placer que se dejaba sentir en su abdomen bajo los delicados deditos de su dama, mientras él se llenaba de esa sensación de sumisión al contacto con su abdomen. Su pecho comienza a subir y bajar freneticamente, y sus jadeos se vuelven constantes y repetidos con cada dulce caricia, respondiendo al momento en que un vibrante gemido aquejaba la porcion de piel blanca y perfecta que tomaban sus labios.

"Aaah... Verner... te.. te deseo"... Esas palabras retumbaron en su mente, incrementando el sonrojo de su rostro y la sensación de cosquilleo en la boca del estomago, que incentivo más perfecto para el joven que poco a poco olvidaba las vergüenzas para ser solo de su dama. Le siente rodear su cuello con sus brazos, reclamando sus labios con aquellos agitados movimientos donde la humedad se compartía, donde se mimaban intimamente sus lenguas en la danza de sus labios y probaba de nuevo su sabor, embriagante, vicioso, simplemente perfecto en el recuerdo de esas palabras... Te Amo, Te deseo... Cuanto deseaba gritar al cielo las mismas palabras, pero sus pensamientos se ven ofuscados por un nuevo movimiento.

Un gemido en toda norma escapa de sus labios, haciendo vibrar con suavidad los labios ajenos, sintiendo la intimidad de su damita rozando su miembro apenas cubierto por una tela fina, generando la suave y calida frición de su hombria. Observa a su dama muy de cerca, perdido en la lujuria de sus ojos, cuando una de sus manos abandona el sonrosado boton en su pecho y busca a tientas, sin apartar la mirada de Lylia, el delicado liston que mantenía la tela negra de la ropa contraria, halandolo hasta liberar el encierro de su piel tan solo para sus ojos, y mas tarde para sus labios que pronto encontraron su preciado tesoro, cubriendolo con la tibia saliba de sus labios al besar cada delicado pezon de su cuerpo mientras le detenia sujetando su espalda y su mano libre volvía a bajar a su cintura, incitando en la atracción a su cuerpo ese roce delicioso de ambas intimidades.
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Lylia
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MensajeTema: Re: Inocente lealtad - Privado   Dom Ago 31, 2008 10:54 pm

Los jadeos de su amado la excitaban aun mas el gemido que escucho no fue mas que un estimulo para que sus movimientos fueran acentuados y el roce con el sexo de él fuese mas intenso haciendola erzarse de placer. En eso noto como la cinta de su delicada blusita negra era retirada para que esta resbalara por sus bracitos hasta posarse en el suelo, dejando parte de su blanco cuerpecito expuesto y a merced de los deseos de su lupino, que no dudo un instante en estimular sus pequeños pezones, elevando por mucho la excitacion de Lylia.

Los deditos de una de sus manos recorrio un hombro de Verner hasta llegar a mesclarse en su espeso cabello negro y los roces con esa dura hombria eran enloquecedores cada vez que rozaba ese puntito en especial que se hallaba en su propio sexo.

"ahhh... aah quiero... más"

Susurro gimiendo con esa voz tan peculiarmente madura luego de un mometo de continuas estimulaciones a su fragil cuerpo, alzando con suavidad y delicadeza el rostro de su amado con una de sus manitas y mirandolo directamente a los ojos, queria sentirlo, queria que la hiciera suya una vez mas entre esas paredes.

Beso sus labios con profundidad e intento acostarlo en el suave cesped, sentia apegado en su pechito el corazon de Verner latiendo, casi lo sentia dentro de su propio pecho... y luego bajo por su pecho desnudo y hermosamente marcado que tanto le gustaba, apresando en su boquita, como el lo hizo con su propio cuerpo, una de sus tetillas, lamiendola, chupandola con deseo mientras con los deditos de una manita masajeaba la segunda lentamente.

La vampeza adulta se encontraba hambienta, deseosa, lujuriosa, esta noche oscura era su capricho el hacerse de su amado.
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MensajeTema: Re: Inocente lealtad - Privado   Lun Sep 01, 2008 2:54 am

Sus ojos no fueron necesarios para darse cuenta del deseo impreso en los ojos de su querida doncella, habían pasado el limite donde tan solo sus acciones hablaban y las palabras tan solo eran otra razón para amarse con locura una vez más. ¿Podía interpretarse de otro modo? No, eran claro si sentir por aquella forma en el sus deditos se perdian en sus oscuros cabellos, incitandole en una caricia mucho mas inocente que el movimiento incesante de sus caderas, torturandole, provocando ese roce intenso que se volvía en un doloroso placer. Contra su piel Lylia podía sentirlo, como sus suaves gemidos hacian vibrar su piel, y sus dedos se contraian en intensos espasmos de notable excitación acumulada en el sexo escondido del lupino, deseando siempre ese cuerpo perfecto que pronto tomó control sobre el suyo, tan perfecto, tan terriblemente bello, insitante a sus fantasias pasionales, instintivas, perdidamente enamorado. Una mirada exigida por su dama fue suficiente para hacerle rendirse silenciosamente, y volvia a cerrarlos entregado a la oscura incertidumbre, recordando sus intensos ojos ambar.

Abiendo los ojos se ve de cara al cielo oscuro, la luna de agonizante resplandos, un campo oscuro y despejado, donde las extrellas brillaban, donde en un momento pudo encontrarse frente a esa bella imagen de su dama y su palida piel enmarcada por la palida luz de su astro, el brillo deseoso de sus ojos, recordando sus dulces palabras "ahhh... aah quiero... más".

-Lylia... Eres una Diosa atrapada en un cuerpo sencillamente perfecto... Te daré todo lo que quieras, solo pidemelo... tomalo... Lo que tu desees...

Un nuevo sonrojo renace en su rostro, abriendo sus labios recibiendo a su dama con gusto, acariciando toda su espalda deseoso de marcarla bajo su fragancia como su mas preciado tesoro, y un nuevo gemido escapa de sus labios ante la humedad que atrapa la porcion mas sensible de su pecho, mientras a la otra le acojen esos delicados deditos. Su espalda se arquea lijeramente, mas hace intento de levantarse ligeramente, llevando una de sus manos a indagar en el precioso terreno oculto bajo su hermosa faldita, y sus dedos presionan una, dos, tres veces con suavidad y firmeza el humedo clitoris del pequeño sexo de su dama, no deseando jamas dejar a su cuerpo sin una gota de placer sobre su cuerpo, recibiendo la descarga sobre el suyo, esa manera en que Lylia había aprendido a volverle loco por ella.
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MensajeTema: Re: Inocente lealtad - Privado   Lun Sep 01, 2008 8:53 am

Escucha la voz de su lupino gemir suavemente y lame con deseo su tetilla... hasta que una mano llega a ese lugar tan sensible en ella y aquello hace que una corriente la atraviese y sus ojitos se abran, separandose de su pecho, jadeaba agitadamente y su placer aumentaba cada vez mas y su sexo se humedecia. En su mente las palabras de Verner daban vueltas, como le habian gustado sus palabras... que le dijera que tomara lo que deseara y que para el era una diosa ¿cuando una muñequita... que no pasaba de ser una muñeca de adorno, podia pretender tomar loq ue quisiera... o ser una diosa, o que le dijeran que lo era? jamas... Lylia nunca se sintio como eso que el decia, pero en sus brazos, en sus bellos ojos grices sentia que de verdad era una diosa para el... cuanto lo amaba, lo amaba con todo el amor que podia llegar a albergar en su ser... y en el de ese pequeño que aun no era nada y ya significaba tanto en sus 'vidas'. De pronto mas sensaciones... cuatro, cinco... mas y mas...

"aaaahh ahh ... hmm"

Gemia apegando la frentecita del calido pecho frente a ella. Sus ojos de ambar encendido se abrieron y le recorrio con su lengua con parsimonia y sin olvidar detalle alguno hasta llegar al abdomen, donde con sus manitas libero la ereccion de Verner y quito suavemente parte del pantalon. Arrodillada frente a el y entre sus piernas lo mira a los ojos y coloca las manitas sobre su propia faldita.

"¿Me ayudas con esto?"

Susurra mirandolo a los ojos deseosa y lujuriosa sin parpadear siquiera, aunque sin expresion alguna bien sabia que su lupino podia descifrar cada mirada, sus colmillitos sobresalian de sus finos y delicados labios y su voz ya era desde hacia rato una suave, susurrante y envolvente.
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MensajeTema: Re: Inocente lealtad - Privado   Lun Sep 01, 2008 10:19 am

Tan bellas reacciones eran dificiles de olvidar, cada gesto era memorizado y se inventaban continuamente, reaprendía de cada sesión de caricias y besos, y de aquellas contadas y especiales noches en que se pertenecían el uno a otro, amandose en secreto hasta ese día en que tenían valor de reconocerlo. Un mundo de pesares se recompensaba como en ese momento su piel suspiraba complacida bajo aquellas caricias habiles, humedas, tan perdidamente dulces de la pequeña lengua aliviando con la tibieza de su tacto las heridas de su cuerpo, como divina sanación. El rozar de la tela le avisa de su miembro ahora liberado, sintiendo un breve momento de vergüenza antes de levantarse y observar aquella hermosa figura bajo la tenua luz de la luna, timidamente descubierta con sus manitas sobre su falda, esos ojos hermosos atrayendole, no podía negarse nunca a sus deseos si en aquel paramo del laberinto, Lylia lucía como un angel... un hermoso angel carente de vida exterior y visible, llena de vida en el interior, perceptible de forma sublime.

Termina de sentarse debidamente, sin romper el contacto visual, cuando sus manos por su solas encuentran lugar sobre la piel de su abdomen y sus labios de nuevo sobre su pecho, marcando cada centimetro de piel bajo sus besos, su vientre colmado de caricias rodeando su cintura hasta su espalda, jugando con el borde de su hermosa faldita en el deleite de saborear ese momento en que su dama brillaba bajo la luz de una luna celosa, Lylia eratantas veces mas bella...

Sus dedos desatan el boton del ojal y poco a poco sus manos retiran la prenda, deslizandola sobre la tersa piel de sus piernitas hasta donde el suelo le detuvo, volviendo sobre el mismo camino brindando calor a su piel, rodeando su cintura cuando sus labios alcanzaron su vientre, cubriendolo de besos, aquel que guardaba el secreto de ambos. Adoraba a ese ser que les unía, que hacía evidente el milagro de su amor. Sus dedos vuelven sobre el pequeño y humedo sexo de su dama, recordandole su presencia, su deseo en la primera intrusión de su dedo indice en aquel estrecho pasaje, entrando y saliendo con firmeza, buscando rozar el punto de placer tan oculto, tanteando sus estrechas paredes y al salir, de nuevo su pequeño clitoris podía sentirse suavemente acariciado.

-Dime que deseas... mi bella dama... Tan hermoso ser bañado por los rayos de luna merece toda atención de este licano que vive para su princesa... -Declara entre jadeos, observandole desde su posicion con una sonrisa tranquila y esos ojos grises compartiendo el reflejo de lujuria de par de joyas color ambar.
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MensajeTema: Re: Inocente lealtad - Privado   Lun Sep 01, 2008 11:01 am

Entrecierra sus ojos volviendo a ese contacto inocente de sus deditos adentrándose en su espeso cabello mientras siente como sus labios la rozan y sus manos la recorren, sus labiecitos se abren solo un poco y suaves jadeos salen de ellos. Adoraba ese contacto con su piel, cada roce, cada centímetro de ella siendo marcado con su aroma, muerde suavemente su labiecito inferior y observa como su faldita es retirada hasta llegar al suelo... y nuevamente su piel es explorada y complacida con caricias, mimos... besos, observo a su amado besar su vientre, donde se hallaba su hijo, que emoción era compartir con el ser padres, pero sus pensamientos fueron interrumpidos por el placer.

Cerro sus ojos ámbares y sintió como uno de sus dedos se adentraba en ella una y otra vez... rozando justo ese punto que buscaba, Lylia se apego del pecho de Verner gimiendo ande la intensidad de esas sensaciones, estaba realmente sensible, todo su cuerpo parecía sentir al doble. El dedo salió solo para estimular de nuevo su clítoris, haciendo que se aferre con una de sus manitas a un brazo.

"Aaahh! ahh!! hhm! "

Escucha la hermosa voz de su amado, y abrió sus ojos para observar los de él mientras jadeaba desesperada por el intenso placer que acumulaba su pequeño cuerpo. Sus piernitas en pocos movimientos sacaron el resto de su faldita.

"Te... deseo... a ti..."

Susurro suavemente manteniendo ese tinte de inocencia en sus palabras mientras olas de placer se hacían de ella, incitándola a perder la cordura.

"ahh! Verner... hazme tuya... una vez más"

Gimió suplicante, casi en el extasis que podian provocar esas sensaciones en su estado.
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MensajeTema: Re: Inocente lealtad - Privado   Miér Sep 03, 2008 3:49 am

¿Era posible sentir tanto placer por la sola cercanía de su cuerpo, deseandole? ¿Era real aquella sensación de repletez cada que escuchaba su melodiosa voz, tan suave, con esos tintes de timidez que contrastaban con esas palabras en que su respiración se volvían poderosamente excitantes? Su dama ya había demostrado aquella sensibilidad en su cuerpo, él mismo la sentía contra su piel, en su declarada agitación, incontenible, llamando a su propia locura donde los amantes terminan por decir adiós a la razón. Y es que era tan sencillo para él dedicarse tan solo a sentir cada climax de su damita, sentirle tan viva en esos breves segundos, culminar con su incansable necesidad de provocarle tantas agradables sensaciones como daba la vida. Apegandose a su pecho, sintiendo contraer sus paredes internas sobre un segundo dedo que hace acto de presencia en su interior, saborea esas reacciones tan propias del gozo de su dama, suspirando bajo las caricias ansiosas de sus manos, su piel y su cuerpo proclamando la necesidad de pertenecer a su dama tal como ella le pertenecía. Pero deseaba alargar su momento, ahora que podía...

Su cuerpo se recuesta poco a poco, trayendo entre sus brazos la hermosa obra de arte que era su dama bajo la luz de la luna, tomando su boca avidamente, otorgando tanta intensidad como puede en cada caricia, sus dedos abandonan la intimidad de Lylia durante varios segundos, cuando Verner se proponía regular, amortiguar y relentizar el juego entre ambos, poco a poco, hasta decidirse por una breve separación dondo sus labios marcan un camino de besos por cada rincon de su cuerpo, su cuello, sus hombros, los delicados y sonrosados pezones en su pecho, la piel de su vientre, de sus piernitas perfectas y su estrecha cadera, y es ahí donde separa gentilmente sus piernas y sus labios toman con suavidad, en un beso dulce de atrevida naturaleza, los pequeños labios en su sexo, suavemente, lentamente, decidido a dejarle sentir cada caricia detenidamente aguardando el momento en que su climax se acercara, pero aplazandolo con la debida paciencia. Su lengua se asoma entre sus labios, rozando la humedad de su pequeño clitoris, introdiciendo de vez en cuando su la punta de su lengua en el calido interior de su cuerpo, antes de volver a besar toda su intima zona con cierto instinto posesivo, el lobo le obligaba a ello muy a pesar de su letargo, por que Lylia era suya, cada parte de su cuerpo debía ser marcada con paciencia con la misma intensidad con que se dejaba pertenecer a su amada princesa.

-Aaah... ¿Te gusta... así... mi hermosa dama?.... -Cuestiona el lobo entre jadeos continuos, un poco en la incertidumbre de haber hecho o no lo correcto de acuerdo a los deseos de su amada Lylia. Era primordial, pendía de ese hilo en que danzaba valiente su deseo, su amor, su avidez de nuevas sensaciones. Probar la intimidad de su querida damicela había sido un instinto tan gloriosamente satisfecho que solo conseguía desear repetirlo, saber que lo disfrutaba tanto como él.
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Lylia
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MensajeTema: Re: Inocente lealtad - Privado   Miér Sep 03, 2008 9:38 am

Aferrada aun a su lupino sintio como todo su cuerpo se estremecia ante la divina sensacion de ese segundo dedo en su interior. Con sus labiecitos entreabiertos jadea muy excitada sucumbiendo ante la impasible sensacion de un orgasmo proximo, y mientras tanto dos dedos de mueven en su estrecho sexo, entrendo y saliendo de ella de una manera irresistible, rozando a cada momento ese punto que la hace humedecerse cada vez mas y desear en ella la hombria de su amado.

Lentamente se va recostando con ayuda de Verner y besa sus calidos labios con deseo, todo el la llenaba de su calor, de su aroma, con cada roce la marcaba y eso lo sabia, sabia bien que el lobo estaba surgiendo en el. De a poco sus labios se separan dando oportunidad a que el bese su palida piel, Lylia lo sigue un momento con la mirada pero luego cierra sus ojos sintiendo los besos en sus pequeños pezones y el rerrido por su cuerpecito excitado y agitado. De pronto sus piernitas son separadas suavemente dejando a la vista su sexo pequeño y sonrosado debido a la excitacion, Lylia mordio la punta de uno de sus deditos preparandose a sentir lo que el le haria ahora.

Ese beso lahizo estremecer y luego gemir al sentir la tibia lengua que rozaba su sexo, que invadia su interior de a ratos, que saboreaba ese lugar tan sensible en ella, su clitoris. Las mejillas de Lylia tomaron un carmin mas acentuado y gemidos salian de sus labiecitos entreabiertos, gemidos de un placer indescriptible y de deseo de que su lupino la penetrara y la poseyera...

De pronto la voz... esa voz del lobo quien de nuevo se encontraba con la vampiresa. Ella entrabre sus ojitos tintados de lujuria y acaricia suavemente algunos flecos del cabello de su amado.

"Aaahh.. si... asi... pero... no podre mas... ahm.."

Gimio con su vocesita entrecortada por su agitada respiracion, pronto acabaria eso era un hecho, su mentecita estaba en blanco y las sensaciones se hacian de su cuerpo, llevandose sus ensamientos junto con su razon...
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Verner
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MensajeTema: Re: Inocente lealtad - Privado   Vie Sep 05, 2008 11:29 am

La sensibilidad en cada poro de su piel era una fenomeno curioso y progresivo, había jurado que aquella piel palida, suave y perfectamente sensibilizada gozaba de una percepción exquisita, seductora, encendida con cada caricia por más sutil que esta pudiera darse sobre cualquier punto de su cuerpo. Pero él disfrutaba de aquellas reacciones de gozo en su dama, de su cuerpo tenso ante el deleite del placer encarnado, de sus labios ansiosos probando la inocencia de su sexo, tan calido, tan humedo, tierno, como toda su persona, saborearle intimamente, desearle en ese grado en que se creía capaz de devorarla con lentitud y traviesa actitud feroz, no hacían sino aumentar sus deseos de volverle suya una vez más, tan amada y querida como joya que era en su mundo.

Espasmos leves de placer se detectaban en sus labios,saboreaba sus temblores, el dulce sabor de su dama y el calor oculto de su cuerpo, donde sus manos sujetaban sus piernitas sin dejar de acariciarle con apreciación, rememorando sus hermosos detalles. Tiernos besos son dejados a los pequeños labios de su intimidad, y sus manos ascienden por su cuerpo, posandose a la altura de los hombros de Lylia para admirarle por ultima vez en aquella posición en que la Diosa tomaba la forma mas suplime de placer y lujuria disfrazados de poderosa ternura, seductora, sublime como un angel. Le sonríe admirado de su belleza, mientras se acerca a ella con andar calmo, tomando la manita que había jugado con sus cabellos para elazarla con la suya al recostarse a su lado, apoyado sobre uno de sus costados y atrayendo el cuerpo de su amada hasta que su pequeña y tersa espalda quedara apoyada contra su pecho. Besa su cuello, sus mejillas, su hombro al alcance, su mano junto a la de su bella damita recorriendo su abdomen, pasando a una de sus piernitas y levantadola hasta apoyarse en una de las suyas, Verner mueve su cadera haciendo rozar su miembro palpitante contra el pequeño sexo sonrosado de su dama, y le presiona decididamente, buscando el paraiso en que ambos se unían por amor al arte y deseo de pertenencia.

Verner gime suavemente mientras su sexo encuenta en un par de movimientos el estrecho paraiso de Lylia, preparado para recibirle con aquella aprehensión que lo volvía loco de placer. Le abraza con cierta posesión mientras jadea suavemente y su aliento choca contra su piel, su rostro se pierde en los blancos cabellos de su pequeña princesa cuando comienza mover su cadera, decidido, ansioso, perdidamente abstraido en el arte de fundirse de aquella manera con el cuerpo de su amada. Sentía venir el orgasmo en su cuerpo, pero para que mentir, por su dama podía emtregarse toda una noche a complacerle cuantas veces deseara, como deseara, donde pudiera imaginarlo...

-Aaah... Lylia... Lamento haberte hecho... Esperar... Aunque la espera hace tan delicioso este momento... Aaah!...-Hablaba entre jadeos, apresando su cuerpo suavemente mientras la dureza de su sexo entraba y salía marcando un ritmo pausado, resintiendo la presión de su estrecho pasaje como una encantadora prisión. Cuanto amaba sentirse perdido en las sensaciones y deseos hacia aquella damita de oculta sensualidad.- Que voz tan dulce... Mi dama... Mi querido paraiso en este infiermo, has hecho... de Este lobo... Un sirviente fiel a su amor por ti... Aaah!
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MensajeTema: Re: Inocente lealtad - Privado   Sáb Sep 06, 2008 1:38 am

Gemia, excitada con cada roce que su amado hacia a su sexo, degustando su esencia y su sabor declarando suyo ese territorio como toda ella. Lo deseaba, todo su cuerpecito deseaba ser tomado y poseido, ¿Y como no? Si hasta la fibra mas infima de ella lo amaba, lo amaba perdidamente de una manera que el mundo no habia conocido, que sabia que su 'vida' no tendria sentido jamas sin el.

"ahhh! Aaaah!! Niiaaahh... Verner!!!"

Gemia entre jadeos con su vocesita de niña pequeña, cerro fuerte sus ojitos extraños y su orgasmo se hizo presente haciendo que su vaginita tuviera rapidas, suaves y espasmodicas contracciones dejando salir algo mas de esa esencia tan de ella, su respiracion era agitada y sus mejillas lucian un fuerte rubor entre su palida piel mientras toda ella vibraba del placer.

Luego de un momento sintio las calidas manos de Verner en sus hombros y observo los hermosos ojos de su amado, perdidos tambien en deseo y lujuria, entre esa expresion que tanto le gustaba, tan contraria a su siempre presente inexpresividad a pesar de que se notaba en ella tambien aquello que anhelaba.

Entrelazo sus deditos en los de el en el momento en que se apegaba al pecho de su lupino recostandose de lado en aquella suave grama, suspiros cortos salieron de sus labiecitos y cerro sus ojos entregandose a los besos que su amado le regalaba y al recorrido de esa mano que se deslizaba por su cuerpo de muñeca, paso una de sus piernitas por sobre las de el y abrio sus ojos en un gemido al sentir el duro miembro de Verner rozar su humedo sexo, se aferro a la mano que entrelazaba sus deditos y tras un par de roces mas sintio como su ereccion palpitante se adentro en su sexo abriendose camino con firmeza y suavidad, su espaldita se arqueo levemente al sentirlo completamente dentro, llegando hasta el final de su interior y un poco mas. Gimio sintiendo el aliento calido en su piel y el rozar entre su cabello... la voz de su lupino tambien jadeante envuelta en el placer de afirmar esa union entre ambos.

"La espera... mi principe... aaah! tambien es... deliciosa"

Dijo con dificultad aferrada a su mano y su cuerpecito se movia con cada una de las penetraciones de su ereccion dentro de ella, irresistibles, desesperadas, excitantes, saliendo y entrendo una y otra vez, Lylia estaba apegada a su pecho con posesion, aferranda a el y sentirse tan unida a su piel era una sensacion divina, su voz jadeante volvio a hablarle haciendola estemecer y agitarse aun mas.

"Aaah! Yo tambien te amo ... mi principe... aaaah!! "

Dijo jadeante con sus ojitos cerrados y su boquita entreabierta que dejaba a la vista las puntitas de sus colmillos y tus mejillitas tintadas de ese color carmin, el placer eran olas despiadadas que la recorrian completamente entre sus brazos.
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MensajeTema: Re: Inocente lealtad - Privado   Sáb Sep 06, 2008 11:13 pm

Los brazos del lupino le rodean firmemente, con aprehensión y cierta dificultad al encontrar la posición donde pudiese tener el cuerpo de su dama cercano al suyo y disfrutar del tierno calor de la cercanía de su piel perfecta pegada a la suya, contra su pecho, mientras sus manos disfrutaban de su bello recorrido por sus piernitas, por su estrecha cadera y lsus costados, alzanzando sus pequeños pezones que gustaba de acariciar, provocando en Lylia todas aquellas diversas sensaciones que evidenciaban su deleite, ese que sentía evidente cuando su cuerpecito se tensaba y le apresaba intimamente al unirse en el vaiven de sus caderas. Escuchar sus dulces y suaves gemidos con esa voz tan dulce e infantil, tan suave y llamativa para el instinto lupino siempre despierto a sus palabras, saboreandolas, amando cada una de ellas como las caricias a su cuerpo. Besa su cuello con cierta ansiedad, marcandolo con la tibieza de tu lengua al proporcionarle suaves caricias, haciando rozar su nariz contra el cabello de su nuca gentilmente, de forma juguetona y cariñosa, aspirando el aroma de su cabello mientras su mano volvia a desplazarse y encontraba lugar en su vientre.

-Mi princesa... que palabras más bellas usas... para atar mi corazón a ti... Aaaah.... El principio... La espera... El fin... Cada uno es un hermoso paraiso en tu... presencia, y en tu cuerpo... mi amada Lylia... -No puede contenerse más, y su cuerpo se acomoda para buscar con sus labios tomar los de su dama en un beso profundo, demandante, extrañaba ese roce de sus bocas donde las palabras eran reducidas a las caricias que se daban con sus labios y su lengua que no expresaban otra cosa por el otro, sino el más puro amor desenfrenado.

Las caricias a su vientre, tan suaves y cuidadosas, demostraban aquel cuidado que el lobo guardaba con el fruto de ese amor que incluso se filtraba en la intrusión a su cuerpo, que si bien era ansiosa, apresurada y ritmica, dejaba claro que su objetivo calculado era rozar las fibras de placer de su dama y jamás ejercer la fuerza que lograra dañar a su pequeño o a su dama. Su mano desciende hasta su intimidad más adelante, provando aquella humedad que hacía tan suave aquel ir y venir de su sexo, tocando ese pequeño lugar desatendido que era su clitoris, presionando con suavidad ese pequeño punto, gimiendo contra sus labios al sentir la primera liberación de su semilla, lubricando aun más aquel insistente movimiento. ¿Como resistir aquella agonía de verse atrapado por ella y colmado de preciosas sensaciones? se volvía doloroso resistirse, su voz entrecortada por aquellos leves gemidos se lo hacían saber a su dama, lo llevaba al limite de la mas pura locura en visperas de luna nueva.

-Lylia... Si quisieras cambiar esta situación... sientete en libertad de tomar como desees mi cuerpo, como yo he tenido la dicha de... tomar el tuyo... tan perfecto... Aaah... Tan sublime...
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MensajeTema: Re: Inocente lealtad - Privado   Dom Sep 07, 2008 9:46 pm

Tan hermosas palabras llenaban todo su ser de ese sentimiento tan marcado en ella y solo para el, era fascinante ver como su cuerpo respondia al contacto con el de su lupino, como vibraba sabiendose uno con el.

Su piel se erizaba con las caricias que la recorrian, mas cuando llego a sus pezones, estremeciendose, tensandose y apresando algo mas la hombria de su lupino dentro de las paredes de su pequeño sexo. Movio ligeramente su cabecita dejandole al alcance su cuello, jadeando deseperada por la cantidad de sensaciones que se acumulaban en ella con cada penetracion, con cada roce de su piel y cada hermoso sonido de su boca.

Lo escucho entre sus jadeos y sus ojitos se abrieron solo un poco para buscar los opuestos, giro su rostro hacia el facilitando el alcance a sus labios y lo beso con pasion, su lengua salio de entre sus labiecitos y se unio con la se el, sus labios se rozaban en ese profundo beso y Lylia poso suavemente los deditos de una de sus manitas en la mejilla de su lupino mientras la mano que la recorria acariciaba su vientre con suavidad, con cuidado, demostrando el instinto de proteccion que el lobo tenia para con su cria, y su miembro penetrandola con menos intensidad que otras veces tambien hacia ver el cuidado que tenia para con ella, que siempre le tenia, pero ahora Lylia notaba que era mas que en otras ocasiones.

"a-aaah! mmmh! ah! Verner...!!"

Gimio al momento que una corriente le recorrio cuando ese puntito se su sexo fue estimulado por los dedos de Verner, tan expertos en su cuerpo, y casi de inmediato una explosion calida se hizo de su interior tan estrecho que podia sentir las palpitaciones del miembro dentro de ella liberado su simiente, llenandola de el.

Se hallaba inquieta al escuchar sus gemidos, sus palabras, lo deseaba, lo tomaria. Busco sus labios de nuevo y asi quedo un instante para luego separarse de el lentamente y voltearse hasta estar sobre su pecho con los ojitos cerrados y su boquita buscando una de las tetillas, sus besos bajaron por esa parte de piel, dejando sobre su pecho un caminito con su lengua, jugo con su ombligo y bajo por su abdomen hasta lamer toda la longitud de su miembro humedo por sus esencias mezcladas. Arrodillada entre sus piernas sus manitas tomaron de la base el miembro enturecido, su lengua lamio suavemente la punta y al rededor de ella hasta que comenzo a introducirlo en su boquita.
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MensajeTema: Re: Inocente lealtad - Privado   Lun Sep 08, 2008 1:10 pm

Su nombre sonaba tan dulce entre sus labios, daba a sus acciones ese aire de realidad que le apresaba, era llamarle a la perdición de sus brazos y no dejarle ir jamás, creando en su mente y su corazón las cadenas que habrían de mantenerles unidos de por vida. Su nombre, en ese tinte lujurioso cargado del deseo más natural de su ser, respondiendo a las caricias que sucedían sobre su cuerpo, a los besos y suspiros que arrancaban aquellas acciones de amarse en la locura de su intima union, esa palabra que gozaba de amor propio y los más sinceros sentimientos, sobretodo en esa situación en que, un no vivo lograban ese aire de sentimientos y emociones no expresadas, era lo que a Verner volvía un preso del romanticismo, donde vivía tan solo para su dama y para si mismo. Vivir para escuchar su voz y esas palabras, pasra tener la vida prometida con tan solo esos tesoros fundamentales de la misma, era lo que daba tanto valor a cada segundo que pasaba con ella.

-Aaah!... Lylia... Mi amada Lylia... Podría repetirlo... mil veces y... Puedes creerme.... Aaah... Que no habrá nadie que te ame más que yo, jamás...-Susurra contra sus labios, tomandolos una y otra vez deseoso de su sabor, de ese calor tan digno y esperado de sus roces, de esa pasión que su dama demostraba donde las caricias lograban fundirlos a ambos. La adoraba tanto cuando sentía sus pequeños labios acariciar los suyos, tan hermosamente sonrosados, humedos, su pequeña lengua que le roba el aliento y él que lo cede con gusto.

Los espasmos internos de Lylia se sienten masajeando su hombría, torturando aquella parte del lupino que no cesa de moverse, aun despues de su primera y escasa descarga, deseaba durar cuanto fuera dentro de su dama y disfrutar de la completa intimidad de sus cuerpos unidos, pero ella parecía tener otros planes. Y él, curioso como es siempre, no puede negarse a sus acciones y con gusto recibe sus besos cuando la pequeña dama se coloca sobre su cuerpo. Entreabre los ojos, de nuevo esa mirada ambar, hermosa, lujuriosa, brillando ante los placeres que ambos de daban, y su silueta preciosa de nuevo enmarcada por una tenue luz blanquecina que daba brillo a su palida piel. Siente esos labios tan tibios dar calor a su pecho y su cuerpo se arquea suavemente, gime suavemente y sus manos buscan tocar de nuevo esa piel de sus pequeños hombros y su espalda blanca, le siente bajar sintiendo la divina "sanacion" de sus heridas bajo el roce de su lengua, y no puede evitar reir suavemente al sentirle sobre su ombligo, jugando. Lylia sabía tan bien cada punto sensible de su cuerpo...

Su punto de razón se esfuma, tal cual lo había hecho momentos antes cuando embestia el cuerpo de su damita, pero por razones distintas, por sensaciones a las que su cuerpo aun no se acostumbra, a esa lengua recorriendo su sexo con aquella calma que al lobo lastimaba y dejaba rendido a sus pies. Nervioso, si, lo está, pero poco puede pensar cuando en aquella sugerente posición, Lylia toma posesión en su boca de aquel punto de sensibilidad, y un gruñido suave escapa de sus labios. Se apoya contra sus antebrazos y cierra los ojos, llevado por esa agradable tortura, llevando una de sus manos a buscar su sitio entre sus blancos cabellos, acariciandole dulcemente como puede, gimiendo cada vez más alto.

-Lylia... Mi querida dama.... Has sido especialmente dominante en esta ocasión... Mmm... -Respira hondo, recupera el aliento.- Reitero en que... No hay forma en que yo pueda resistirme a ti... Mi amada princesa... ¿Habría forma de probar... Como tus dones me harían sucumbir aun más... ante ti... mi hermosa dama?
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MensajeTema: Re: Inocente lealtad - Privado   Miér Sep 10, 2008 1:30 am

Gruñidos y gemidos llenan sus oídos y la lujuria la recorre mientras siente las caricias en sus cabellos blancos y desnudos, la voz de Verner, tan hermosa, tan increíblemente excitante en ese momento... sus ojos ámbar intenso se abren y lentamente saca el miembro de su boca dejando un hilito brillante entre sus labios y la hombría entre sus manitas.

"Si hay una forma, mi príncipe... hay varias..."

Susurro volviendo a acercar sus labios a la punta de su miembro, la cual lame solo una vez.

"Gime para mi"

Agrega justo antes de meter el sexo de Verner entre sus labiecitos al interior de su boquita hasta llegar a donde puede que no es ni la mitad pero con sus manitas trata de estimular el resto. El sexo de el lupino entra y sale de su boquita y Lylia lo saborea golosa, deseosa, su lado adulto surge para llevarse su inocencia a otra parte, para demostrar todo lo que aquel vampiro milenario le enseño a hacer, a dar placer. Gemidos aullidos jadeos, todo aquello cuanto escucha la excita y es un incentivo a que sus movimientos sean mucho más intensos, quería arrebatar esa pizca de razón que aun pudiera quedar en el, alimentado ese instinto en ella el que el miembro entre su boquita se iba llenando de sangre por dentro.

Luego de sentir su miembro ansioso endurecido y listo se detiene, sacando su lengüita y lamiéndolo un par de veces para comenzar a subir por su pecho y llegar besando sus labios, separa sus piernitas colocándolas a los cálidos costados de su amado y comienza a rozar su vaginita húmeda contra la punta de su ardiente hombría, sus manitas se posan delicadamente sobre su pecho, sintiendo su corazón latir acelerado, escuchar sus latidos su sangre correr... mientras lo ínsita y lo besa con pasión.
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MensajeTema: Re: Inocente lealtad - Privado   Jue Sep 11, 2008 12:31 am

Sus dedos se cierran con poca fuerza, producto de la ansiedad, apresando la hierba bajo su mano, misma que sucumbe al trato del lobo como éste se rendía solemnemente a esas habiles caricias en su hombría. A veces, escasas, contadas e irregulares ocasiones, solía imaginar lo que habría dicho su padre ante aquella aparente sumisión tomada por sobre su identidad como hombre, y cada una de esas veces recordaba, por supuesto que era todo menos ese hombre que esperaba su padre. Por que ni siquiera era totalmente humano, y como eran las cosas, deseaba no serlo jamás. Y es que había aprendido que en su maldición, había encontrado aquello que daba razón a su existencia y quitaba la misma de su mente. Para que servía ser un hombre como su padre, si en aquel instante como en tantos se hubiera negado a la gloriosa sensación de sentir el amor en las acciones de aquella niña, cuya dama interior ya le había domado desde el primer beso entre ambos, y como en la mutua pertenencia, la vida juraba con todas sus penas y dicha sin importar nada más que ellos en un paramo oscuro, intimo y sensual.

Lylia se había tornado en aquella actitud que el reconocía de momentos, en que se empeñaba en hacer volar su mente ante las más arrebatadoras sensaciones, ante la locura mas insospechada, cuando lo obligaba a llegar a ese limite en que ella, y solo ella, era objeto de divina seducción, lujuria, entrega y asombrosa sensualidad, cuando su amor se transformaba en el rotundo deseo de unirse. Así le sentía, esos pequeños labios tomando la sensibilidad de la piel de su sexo, cubriendole de aquella capa suave de tibia saliva y la sensacion de verse apresado en esa boca que adoraba besar, separandose tan solo para responder a sus palabras. Y despues, esa pequeña lengua torturandolo, privandole de la calidez de su boca para tentarlo de aquella manera tan sugerente, tan perfectamente sensual. "Gime para mi". Como negarse a aquella petición, que más que nada parecía el permiso otorgado de hacer audible su placentera desesperación. El rozar de sus deditos, la suavidad con la que le sentía tomarlo y retirarse, probandolo como él ya le había tomado antes, incitando a su sexo a aumentar su dolorosa excitación.

Se recuesta en la grama al observar a su dama subir por su cuerpo y colocarse sobre él, recibiendo hambriendo sus labios, degustando la esencia de ambos en ese gesto profundo, dentro del cual gime al sentir su erección de nuevo estimulada por esa otra intimidad, tan humeda, calida, en un roce tentador en que el lobo no pudo resistirse a rodear con sus brazos ese cuerpo hermoso sobre el suyo, recorrerlo hasta el mas intimo recoveco, moviendo su cadera para incitar al delicioso movimiento, haciendo entrar en esa pequeña vagina tan solo la punta de su miembro, en un juego que pronto cobraría cada gramo de sublime excitación.

Sus manos pasan a su espalda, donde cada uno de sus dedos deja una marca sonrosada en la piel hasta su cintura, la cual toma entre sus manos, atrayendole lentamente mientras su hombría encontraba de nuevo su lugar, acojida en ese calido pasaje en la intimidad de su dama, ese pequeño paraiso que jamás se cansaba de hacer suyo y brindar el más sublime gozo al cuerpo que yacía entre sus brazos. Lentamente su sexo entra y sale de aquel interior humedo, resistiendo la inmensa necesidad de aumentar su ritmo, estimulando lentamente y con paciencia aquel punto de mayor placer en el cuerpo de su dama, mientras sus labios encontraban lugar en su cuello, devorando la dulce piel palida y sonrosada bajo sus caricias, jadeando, dejando escapar su aliento calido al momento en que sus labios y colmillos tomaban otra porción de piel de su cuello, sus hombros, su pecho, y esos labios que eran el elixir de su vida. Y de un momento a otro, aquellas embestidas aumentan progresivamente, en un corto tiempo, dejando libre aquella ansiedad de poseerle nuevamente, con todo aquel amor y deseo que ella había hecho nacer en él. Siempre tan bella, tan tierna y engañosamente inocente, siempre amada por el corazón de su enemigo natural.
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MensajeTema: Re: Inocente lealtad - Privado   Lun Sep 15, 2008 7:29 pm

Todo su pequeño cuerpo se erizo al sentir el duro miembro adentrarse en ella solo un poco, y sus calidos dedos acariciarla completamente, haciendola jadear suavemente mientras mantiene sus manitas posadas delicadamente sobre el pecho de Verner, estando aun apegada de el.

La noche, el frio, los hermosos gritos agonicos de los torturados a lo lejos y el olor a sangre proveniente de los rosales, todo aquello era opacado por sus cuerpos ansiosos el uno del otro, sus jadeos, esas sensaciones que compartian, Lylia estaba deseosa, ansiosa... y de pronto el miembro fue surcando su interior, rozando sus puntos mas sensibles, haciendola erizarse por completo y gemir entre sus brazos, mostrandose por completo ruborizada y excitada con sus ojitos cerrados y su blanco cabello rozando delicadamente sus mejillitas con cada penetracion en su estrecho interior.

"aah! ahhmm!! "

Los labios de su lupino le recorrian el cuello y la daba pequeños mordiscos que agregaban sensaciones a su piel junto con su aliento chocando contra su hombro, subiendo hasta llegar a sus pequeños labios, Lylia entre el beso jadeaba desesperada por el placer que crecia en ella rapidamente y en eso las penetraciones pasaron a ser embestidas. Las calidas manos de Verner sostenian su cintura, sentandola sobre el, lo que hacia que el miembro llegara muy dentro de ella y corrientes de placer recorrieran hasta la mas pequeña fibra de su cuerpecito.

"ahhh! Aahm... Aaahg !"

Gemia contra el pecho de Verner, sintiendo que su sexo se resistia a la dureza del miembro de su lupino, y es que asi habia sido desde la primera vez y asi seria por siempre. La niña comenzo a lamer su pecho, recorriendolo con su lenguita, rozandolo con sus colmillitos y apresando pequeñas partes de piel en mordidas infantiles e insitantes mientras escuchaba el hermoso corazon de su lobo latir con fuerzas.
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MensajeTema: Re: Inocente lealtad - Privado   Jue Sep 18, 2008 7:06 am

¿Cuando un cuerpo se siente al borde del delirio? ¿En que momento perdía la noción del tiempo, del dolor y de la brisa fría chocando contra su cuerpo? ¿En que momento su unico motivo de vida era volver a besar esos labios hermosos que así mismo tomaban los suyos? Los imaginaba, los sentía contra su piel, marcando su piel como suya donde las cicatrices gozaban de sus mimos, de la calidez de su boca y su respiracion agitada, sus preciosos gemidos llamando al lobo para volver a reclamarle una y otra vez hasta quedar ambos saciados del otro. No podía evitar que los gemidos nacieran de sus labios, asperos, fuertes, dedicados a su dama, la musa inspiradora que lo acogía en la calidez de su boca y su interior, perfectamente unidos. Ya no había dolor en sus movimientos, tan solo la caricia de uno contra el otro, intimamente lubricados ante la espera del momento de volver a ser uno, donde Verner se perdía en esa danza de sus caderas, su sexo apresado por la vaginita de su dama que se oponía a cada uno, que encontraba en el roce de su piel escondida el sublime placer que la hacía gemir. Si, en ese momento se perdía la razón, el dolor, el miedo logico de su hogar indeseado.

-Aaah! Lylia, quisiera ver... que Gemini intentara desacer... Todo esto que siento contigo... -Susurra Verner a su oido, jugando con su lengua sobre los suaves bordes de aquella piel tibia, su cuello, sus mejillas hermosamente sonrosadas, sus labios entreabiertos, jadeando, gimiendo con la hermosa voz de niña que deleitaba sus sentidos, tomando sus labios en un nuevo beso, donde su lengua se da el gusto de rozar sus colmillitos, sus labios humedos y sonrosados, separandose apenas para susurrarle.- Eres hermosa... en cada gesto en que veo el placer... inundarte... Mi paraiso en este infierno... La joya mas hermosa de un reino prohibido.... Aaaah! ... Lylia, te amo... Te Amo!

Sus manos suben por su cuerpo, moldeando su figura hasta alcanzar sus manitas y enlazar sus dedos con una mano, mientras la otra se ve guiada a su cabello, a su rostro.

-Lylia... Aaah!... Por favor, acariciame, quiero... quiero tomarte con tantas ganas como para desfallecer en tus brazos... Quiero fundirme contigo... Hasta que el tiempo se detenga... Aaaah!.-Su cadera aumenta el ritmo de sus embestidas, la sangre de su cuerpo hierbe bajo la pasion que crece con su caricias, calentando la piel agena a su cuerpo, la palida superficie de porcelana que resplandece bajo la tenue luz, robando besos a sus labios antes de bajar de nuevo a su pecho, tomando sus delicados pezoncitos con ansias, cuando su mano libre baja por su espalda y sus dedos ocupan esa segunda y pequeña ranura en su intimidad, delineando su forma, introduciendo la punta de sus dedos tentativamente.
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MensajeTema: Re: Inocente lealtad - Privado   Vie Sep 19, 2008 7:24 am

Beso los labios de su lupino con pasión, tan hermosos, tan cálidos, tan llenos de sangre deliciosa... se separa un momento y su aliento se mezcla con el de él entre hermosas palabras escuchadas solo de su boca, solo de él, aun no podía explicarse como una muñeca como ella podía ser amada diferente a lo que le habían enseñado que era el amor... el amar una muñeca de porcelana sentada en una silla que interpreta en los marfiles de un piano una hermosa y tétrica melodía salida del horror más puro en una mente inocente, o el amar un adorno que es la pieza más fina de la mansión, una pequeña criatura que no vive, que solo existe.

Hasta allí había conocido Lylia el amor, hasta llegar a Verner, hasta esa noche en la que se perdió en los pasadizos y encontró un lupino al que su instinto la obligaba a intentar arrebatar la vida a pesar de que fuera muchas veces más fuerte que ella, ahora, completamente suya, no veía existencia más oscura y siniestra, horrible, sin él.

"Yo... también.... aaahh! te amo... solo a ti... ahhhh!! Verner "

Susurro entre jadeos sintiendo el miembro de su lupino llegar aun más profundo en ella, más y más... su mano se une y se entrelaza con la de ella, y otra subió hasta su rostro para acariciarla, Lylia cerró sus ojitos y se estremeció, sintiéndose presa de la desesperación que le causaban tantas sensaciones juntas... mismas que aumentaron violentamente cuando Verner comenzó a embestirla acariciando sus pezones pequeños y rosados y su entradita era manipulada y penetrada por los dedos de él.

"Aaaahhh...!! ... me... me harás correr.... ahhhmm...!! tomame.... como quieras... !"

Y quizás eso era lo que quería, las ansias que le provocaba aquella acción era desesperantemente placentera, sus manitas se posaron sobre el pecho de él y sus caderitas se movían al ritmo de las duras embestidas, sentía desfallecer entre sus brazos, el sexo del lobo se hacía de su interior, haciéndola arder en deseo, todo su pequeño cuerpo vibraba y sus labiecitos, buscando hacer fluir ese deseo pedía los labios de él, apoderándose de ellos, sintiendo como el miembro erecto llegaba hasta el fondo de ella y salía de nuevo solo para volver a entrar rápido y llegar muy hondo... deseo, calor y a la vez frio, luna y gritos a lo lejos.
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MensajeTema: Re: Inocente lealtad - Privado   Vie Sep 19, 2008 8:20 pm

Que delirio más puro se apodera de su cuerpo al oir sus palabras, y es que no había nada más en el mundo si en el suyo ya existían su hermosa dama y sus palabras de amor. Amarle con la simplicidad de las caricias discretas y en aquellas noches de curioso desenfreno, eran lo que daba calor al cuerpo del lobo, lo que lograba sacar de si mismo aquella sola pasión que no necesitaba de incentivos para rodear a su niña de besos y caricias, de hacerle suya una vez más, y entregarse a su cuerpo para lograr escuchar esa vocesita dulce clamar por nuevas sensaciones. No había en ningun lugar, bocado más suculento que probar su piel en plena excitación, sus labios tibios con sabor ametalado, y la hermosa textura de cada curva de su cuerpo ante la cual ahora no se detenía en explorar, memorizar, comprender como una hermosa pieza de arte que se define en todos los sentidos del hombre.

Siente la presión en su sexo, la dolorosa sensación en que ya no soporta la extrema excitación de su cuerpo y este le pide por encontrar el alivio en su liberación. Llegaría a su paraiso junto a su dama, de eso no tenía duda, se lo había propuesto. Sus dedos juegan un poco más en el extrecho pasaje de su damita antes de volver sobre su espalda, rodeandola al tiempo que su mano restante rodea su cintura, atrayendole a su cuerpo a una nula distancia, cuerpo contra cuerpo en una calida y extrecha fricción tal como sus intimidades en contacto, donde Verner reclama sus labios con hambre y sus movimientos se vuelven desesperados, ansiosos, tan rapidos y repetidos que en el roce con aquel humedo y caliente pasaje creía morir de placer encantado en un mar de sensaciones. Un gemido humano, tan suave y grave como puede la voz de Verner, escapa de sus labios en el momento en que su cuerpo libera su tensión en la semilla caliente que inunda el interior de su preciosa dama, haciendo arquear su espalda ligeramente ante aquella sensación, más sus movimientos no se detienen ni cesan de golpe, decresen poco a poco. No desea abandonarle, no desea volver a la realidad de dos seres diferentes cuando siendo uno solo cree poder tocar su alma como en aquellos besos en que la vida parece un instante.

-Te Amo, Lylia D'Lair... No me cansaré jamás de decirtelo... Te amo... Lo que eres, lo que representas para mi, el tesoro de mi vida, la madre del hijo que jamás creí tener... y este lobo queda rendido a tus encantos....Que jamás nadie iguale este amor... entre vampireza y licano...-Besa sus labios de nuevo, moviendose lentamente en su interior, ya no intentando provocarle, sino de aplacar lentamente su pasión si era que su damita deseaba descansar de aquel intenso juego a mitad del laberinto.
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MensajeTema: Re: Inocente lealtad - Privado   Miér Sep 24, 2008 8:33 am

Gemía suavemente mientras los dedos de Verner juegan con su entradita, tanto placer sentía al encontrarse tan sensible... y su lobo parecía aprovecharse de ello para hacerla gemir con fuerzas, para poseerla hasta ya no poder mas, de pronto la atrajo hacia su pecho y Lylia poso sus bracitos sobre el pecho de su lupino mientras las embestidas eran cada vez más fuertes y sus gemidos con voz de niña eran acallados por los deliciosos labios de su amado.

Sintio el miembro masajear su interior ansioso, deseoso, adentrándose a gran velocidad y profundidad pero sin dañar su interior y de pronto una increíble agitacion la invade, su sexo empezo a vibrar y se apego a él sintiendo como todo su cuerpecito se estremece.

"Aaaaaahhh!!!... ahhmm... Verner!!!!"

Se suelta de sus labios dejando escapar su voz junto a la de él mientras es inundada con la semilla de su lupino, sus esencias se mezclan y se hacen una dentro de ella. Jadeaba mirandolo, escuchándolo, sintiendo latir su corazón y la sangre correr por sus venas.

"Yo también... te amo... Verner, hoy... y siempre"

Susurro con esa inexpresividad tan típica en ella, esos ojos ámbar sin emociones y sus labios reclamaron el territorio de los opuestos por breves instantes, solo para dejarse posar suavemente en su pecho encontrando un lugar para su frentecita bajo del mentón de su amado, escuchando su corazón, ese sonido la envolvía, la acojina en calma... y el movimiento de su hombría en su interior cesaba de a poco.

Estaba agotada, tenia sed... pero como adoraba sentirse as con él, su calor invadiéndola, el amor que la reconfortaba, sus ojitos se fueron cerrando lentamente, quería sentirlo... solo sentirlo presente abrazando su pálido cuerpo.
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MensajeTema: Re: Inocente lealtad - Privado   Dom Oct 05, 2008 10:20 pm

Sintió descansar a esa hermosa y pequeña figura en su pecho, arrullada por el latir constante de su corazón, el calor que ambos compartían y el cansancio del momento, y no pudo sino sonreír abiertamente como pocas veces había hecho en ese lugar. Y es que no había nada en ella que no le hiciera sentirse contento solo de tenerle tan cerca, abrazada a él, sintiendose el tesoro de ella como la damita ya era su joya mas preciada. Era ese instinto de pertenencia, esa sensacion de valoracion y anhelo lo que lograba domarle, lo que hacía imposible para el lobo odiar a su pequeña enemiga natural. Sus palabras de amor solo lo corroboraban, hacían de ese momento el más esperado en casi toda su vida, y el infierno se derrumba a su alrededor cada vez que la escucha repetirlo.

Le abraza con aprehensión, llevando sus labios a esos cabellos blancos, hermosos de inmensa frescura y suavidad, los cuales besa con calma, aspirando ese aroma del momento, aquel remanente de su aroma natural que el lograba sentir, la dulzura de su niña en un detalle casi imperceptible.

-Espero vivir tanto como tu, para recordartelo cada día de tu vida eterna. Para mi sería un placer... Creo que has notado cuanto me gusta decirte... que te Amo...-Verner recupera el aliento, embozando una sonrisa que en el fondo escondíe el humor de su frase.- Siento como si sonriera como un tonto. Un tonto enamorado de la niña más bella de un castillo. Jamás creí que un día como hoy llegara a mi vida, creo... que soy el hombre lobo más afortunado de este mundo, y de aquel que vine una vez...

Toma su camisa olvidada, tendiendola a su lado de un agil movimiento, hacia donde ladea su cuerpo dejando recostar a Lylia en la suave superficie de la tela, dejando escapar un breve gemido al sentirse abandonar la estrecha vaginita de su dama, ante lo cual termina por sonrojarse irremediablemente y se propone ignorar el hecho procurando acomodarse al lado de su damita, cubriendola como puede del frío con su camisa.

-Has sido especialmente exigente conmigo esta ocasión, mi querida princesa, casi podría decir que pudimos devorarnos mutuamente... Y aun así, no lo consideraría un castigo propiamente calificado como tal.-Declara en tono ameno, calmado y susurrante, como si solo deseara que Lylia le escuchara.- Sería tuyo cada noche si de esta forma pudieras domarme, aunque no deja de sorprenderme que lo desearas de forma tan inesperada... En este lugar... Siendo que la cama es más comoda y ya la he llevado a tu habitación.-De nuevo ese brillo curioso en sus ojos, mientras le abraza y acomoda los cabellos de Lylia en su lugar.
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MensajeTema: Re: Inocente lealtad - Privado   Lun Oct 13, 2008 2:39 am

Siente como su lupino la abraza contra su cálido cuerpo, surcado de cicatrices, tan hermoso, tan deseado por su propia piel tersa y frágil. Sus cabellos desnudos fueron acariciados por los suaves labios de su amado mientras que los suyos propios besan con delicadeza y entrega el pecho bajo ella, esa que guarda un corazón latiente que envuelve su interior con sus latidos.

Sus palabras eran hermosas como siempre, del tipo de palabras que a un mortal quitarían el aliento. Sus orbes ámbar se posan en su mirada, en su sonrisa... lentamente y antes de que ella respondiera, Verner la movió con suavidad tumbándola a su lado sobre su camisa. Un leve gemido también salió de sus labiecitos al sentir como su hombría abandonaba su interior y observo como él la arropaba suavemente.

Lo miro a los ojos sin expresión alguna en su rostro pero con ese brillo en su mirada que sabía que solo su lupino podía descifrar pues solo ante él se mostraba de ese modo y abrió sus suaves labios para responderle.

"Yo tampoco me cansare de decirte que te amo mi príncipe... y por lo de desearte, puedo llegar a desearte a cada momento y en cualquier lugar, solo que aquí creo... que fue la única manera de expresar mi... 'emoción'... por la noticia de un hijo. No esperaría a llegar a nuestra cama."

Susurro con su voz de niña tan extraña, suave y a la vez lúgubre que casi siempre tenía, se apego de su pecho acurrucándose en el, buscando el calor de su cuerpo desnudo.

"Tendremos un pequeño... y será solo nuestro Verner"
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MensajeTema: Re: Inocente lealtad - Privado   Mar Oct 14, 2008 12:57 am

-Que sea una promesa, y yo protegeré hasta la muerte a los dos hermosos tesoros de mi vida.-Le cubre en un abrazo suave con su cuerpo sobre ella, sobrecogido por aquel ademán de su damita de buscar su calor. Bajo la escasa luz de la luna en una oscuridad espeluznante, en un laberinto de momento desierto, donde el mundo parecía detenerse para ellos, Verner reconocía la realidad de un sueño realizado. Lucharía por ese sueño, por su dama, por su hijo.

Miedo, por supuesto que lo sentía. En el fondo de su ser, bien podía estar aterrado por un futuro incierto y plagado de peligros en ese mundo tan similar al infierno, y por momentos habría deseado regresar a su vida anterior, a imaginar el saber de su noticia en el tranquilo pueblo de donde era residente, no temer por nada más allá de proveer alimento y una cunita para su pequeño a por venir. Y en tales casos solo debía reconocer que, de cualquier otro modo posible, habría seguido detestando a aquella raza de bebedores de sangre y aquella doncella no habría llegado a su vida, y si debía vaciar aquella casa eliminando todo riesgo para su pequeña familia, lo haría, estaba decidido.

-Lylia... Será mejor que te lleve a nuestra habitación, no me agrada el clima con que se ha tornado nuestro ambiente. Y me gustaría decirte tantas cosas, en la privacidad de nuestra alcohoba...-Hace contacto entee sus frentes, mientras le observa directo a ese par de ojos ambar, tan hermosos, con ese brillo de entero amor tan solo para él. Más orgullo no podía sentir de creerse el unico capaz de observarlo.- Me encantaría contarte alguna historia de nosotros, donde algun pequeño caballero sea nuestro futuro pequeño. Y me encantaría también demostrarte toda la pasión y amor que aun albergo en mi, y que crece cada vez que te observo. ¿Me permitirías amarte de nuevo, mi bella damita?
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MensajeTema: Re: Inocente lealtad - Privado   Jue Oct 23, 2008 7:23 am

Se quedo un rato así nomas... apegada al cuerpo de su lupino, sin nada que estorbara sus pieles más que el escaso contacto de alguna que otra parte de tela, sus cabellos blancos rozaron ese pecho donde un corazón latía y sus ojitos ámbar se cerraron en un abrazo algo más estrecho... allí en medio del infierno podía sentirse solo con él, no había nada más que su respiración tranquila, sus palabras, su voz hermosa y el latido de su corazón, no había gritos, ni miedo... ni nada más que enturbiara el sentir de dos.

Sin embargo el momento es corto y la niebla aumenta y los gritos vuelven como queriendo morder la piel a la distancia. Lylia quizás cree que eso vivido es un sueño, pero no se atreve a decírselo ella misma ¿para que hacerse preguntas? si en el mundo siniestro de una niña muerta todo es perfecto ¿por qué romper esa magia? no puede... no quiere. Sus ojitos fríos se abren entrecerrados, hacia los de él y sus frentes se acarician...

"Esa historia será bonita, como todas tus historias... "

Sus mejillas, pálidas y de aspecto terso se hacen más carmín y parpadea.

"Puedes amarme todo lo que quieras... mi caballero, y definitivamente en nuestro cuarto sería mejor"

Susurro levantando levemente su cabecita, en un movimiento suave, y le beso en los labios solo unos segundos.
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MensajeTema: Re: Inocente lealtad - Privado   Hoy a las 9:06 am

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Inocente lealtad - Privado
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