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Un juego diferente.
 
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 La espera [privado]

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Mirthais
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MensajeTema: La espera [privado]   Jue Oct 30, 2008 5:59 pm

Hacía dos horas que había hablado con Sergei. Después de aclarar que no tenían ningún compromiso de fidelidad mutuo y tras ver como el dragón salía de la habitación para desahogarse y reflexionar a solas, Mirthais se había quedado solo y con una sensación muy extraña en el vientre.
Necesitaba verle, pero sabía que no podía ir a buscarle. Era mejor esperar a que fuera el propio Ace de Diamante que diera la primera muestra de acercamiento o, en cualquier caso, esperar un día o dos para volver a la normalidad.

Se había quitado un peso de encima. La tensión y la inseguridad de querer hablar con él y no saber cómo reaccionaría se había disipado, sin embargo le había dejado un regusto un tanto amargo. Además, haberse encontrado con Sergei justo después de toparse con Eril, pelear con él y dejarlo con Nerion en la Sala de los Espejos sin saber si uno de los dos moriría a manos del otro, no había sido demasiado agradable y ahora todo daba vueltas en su cabeza sin forma precisa. Era como una especie de torbellino oscuro y sucio de imágenes que no alcanzaba a ver, voces que venían de todas partes y que no podía captar ni escuchar por separado para entenderlas...

Al entender que lo peor que podía hacer era quedarse en su habitación con su cabeza como única compañía, decidió salir aunque no fuera a ir a ningún sitio en concreto... esperaría a encontrarse con alguien que le hiciera olvidarse de lo extraño que se sentía consigo mismo.

Suspirando, se levantó de la cama en la que se había quedado hipnotizado mirando al techo durante dos largas horas, y se dirigió al pasillo, cerrando la puerta de su cuarto a su espalda. Todavía un poco ausente, se quedó unos instantes apoyado en ella, con la mirada perdida en el suelo, sin escuchar ni ver nada, a la espera, simplemente, de que pasara algo que le hiciera salir de aquel estúpido estupor.
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Eril
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MensajeTema: Re: La espera [privado]   Miér Nov 05, 2008 6:02 am

Algo pasó, obviamente. Los momentos tranquilos dentro de la mansión no eran más que la tranquilidad antes de la tormenta, algo típico de aquellos sitios similares al infierno. Y este no era la excepción.

Eril acababa de salir de una de las tantas habitaciones, sonriente, completamente bañado en sangre; tantos sus ropas desgastadas como gran parte de su cabello y rostro.
Siendo Mirthais lo más probable es que sintiera el aroma de la sangre de Nerion mezclada casi a propósito con la de Eril, aquel abrumador aroma a rosas que tantos escalofríos ocasionaba a los más débiles. No podía asegurar lo mismo por parte del ángel, pero si de los demás.

Su paso fue suave, elegante. Iba en dirección contraria a la de Mirthais, directo a cruzarse con él. Sus ojos negros iban fijos en los suyos, altivos, divertidos. No se podía ver nada más en su rostro que una sonrisa digna de satisfacción y cierta diversión. Aunque claro, no tenía en mente jugar con el angelito, después de todo, era un amante querido de su preciado demonio. Por lo mismo, pensaría en disculparse, claro, a su manera... y si es que el otro no le atacaba creyendo que había asesinado a Nerion otra vez.

" Volvemos a encontrarnos... Joven Mirthais..." Susurró al detenerse frente suyo, sonriendo suavemente.
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Mirthais
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MensajeTema: Re: La espera [privado]   Miér Nov 05, 2008 12:10 pm

En principio fue el olor a sangre lo que le sacó de su ensimismamiento, después, fue el olor a rosas y el reconocer el olor de la sangre de Nerion lo que le hizo levantar la cabeza para mirar a aquel que se dirigía hacia él. Aunque no le hubiera hecho falta... por el aroma a rosas sabía de quién se trataba...

Todavía no sabía por qué, pero había algo en Eril que le sacaba de quicio, que le molestaba profundamente... Tal vez fuera esa permanente mirada altiva, o que le recordara que era mucho más joven que él cada vez que le veía...
Después del día que había tenido, el olor a sangre tan sólo aumentaba su malestar y le revolvía el estómago cada vez con más intensidad, a medida que se acercaba el demonio.

"¿Dónde está Nerion?, ¿qué has hecho con él...?" inquirió sin dignarse a responder a su saludo.

El pelinegro tenía bastante sangre en sus ropas, pero no toda era de Nerion y, de hecho, no había suficiente sangre allí como para que el Ace hubiera muerto desangrado... pero quién sabe, tal vez lo había matado de otra manera.
En cualquier caso, con aquella peste y en el estado anímico en el que se encontraba, lo que menos quería ahora era pelear con alguien contra el que no tenía la menor posibilidad. Al menos con Artzeiz sus hechizos de luz servían para algo, pero había comprobado que a Eril apenas le hacían parpadear de molestia...
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Eril
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MensajeTema: Re: La espera [privado]   Miér Nov 05, 2008 3:57 pm

No podía evitarlo, incomodar era su especialidad, más aun si la persona que yacía frente suyo era un tanto más joven que él mismo. Por más que para la edad de Mirthais se le fuera a considerar ya un ser mayor, para Eriltzeil no era más que un crío, pues la vida de un demonio no se comparaba con la de un ryujin, en especial por que estos primeros nacen y viven rodeados de violencia, y así perdura toda su vida hasta el ultimo de sus días.

Oh, no, no se estaba quejando ni meditando al respecto. Para él Mirthais era joven y lo seguiría creyendo por largo rato.
Por otro lado, el angelito le faltaba conocerle un poco más, más allá de su incómodo encuentro, las cosas deberían ser distintas, ahora que se había reconciliado con su antiguo amor.

Al escucharle no puede evitar reir con suavidad, cálido como siempre. " Tú qué crees...?" Le preguntó tras apoyarse contra la pared, sin cambiar aquel gesto tan irritante y característico suyo. " ¿Podría salir así nada más por la mansión luego de haberle asesinado? " Le cuestionó, intrigado por su respuesta. Era cosa de deducir nada más... aunque con él, todo era posible.
La daga de luz ya no estaba en sus manos, los únicos rastros de que estuvo con Nerion era aquel aroma a sangre suya y las notables heridas típicas de una lucha sobre su cuerpo, además, claro de aquel aire de satisfacción fijo en su rostro.

Pero ya, era suficiente... ¿Dónde estaba la supuesta disculpa? Si seguía así terminaría haciendo enfadar al albino, y aunque le alentaba completamente, no era lo que tenía planeado. Era alguien querido de Nerion... " Sólo está descansando... " Susurró con un gesto relajado. Sí, era extraño que fuera el incubo quien estuviese reposando su cuerpo, después de todo se suponía que absorbía la energía de quien estuviera copulando con él, sin embargo, a su vez, Eril bebía de su sangre... por lo mismo, y luego del sexo, fue Eril esta vez quien se levantó, dispuesto a tomar un buen baño y reponer sus ropajes...
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Mirthais
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MensajeTema: Re: La espera [privado]   Miér Nov 05, 2008 8:04 pm

No se consideraba un crío, ni mucho menos. Aceptaba que su supervivencia, por ser ángel, había estado asegurada en su mundo desde el día en que nació. Pero cuando llegó al Teatro tuvo que ser él, él solito, quien se sacara las castañas del fuego y aprendiera a ser más duro, más fuerte y aparentar ser más frío de lo que en realidad era.

Le miró con desgana y enarcó una ceja ante sus preguntas.

"¿Y por qué no...?" inquirió encogiéndose de hombros. "Si el Hilandero te ha dado directamente el puesto de titiritero no creo que haya sido por nada y los juegos con muertes de amantes no creo que le disgusten. Si lo dices por lo de salir tan feliz y campante después de haberle asesinado... no sé... no creo que te importara mucho si has terminado con él..." añadió reflejando su mal humor con palabras hirientes.

Su desánimo inicial se había convertido, gracias a la actitud irritante de Eril, en enfado. Sin embargo, reconoció que se había sorprendido bastante al escuchar que Nerion sólo estaba descansando. Le alegraba saber que habían terminado bien, de otro modo... no encontraba ninguna explicación a que ambos siguieran vivos y a que Eril llevara esa sonrisita de felicidad en el rostro.

"Hmm... me alegro." contestó sin darle mayor importancia a la noticia. "Espero que no tengas pensado andar así por la mansión..." dijo observando con desagrado las ropas llenas de sangre.

Se estaba poniendo malo sólo de verla y, aunque por el momento la cosa no era preocupante, podía notarse como su rostro había empalidecido ligeramente.
Si Nerion y Eril habían hecho las paces, él debía disminuir su molestia cada vez que veía al pelinegro, sin embargo, no podía evitar sentir cierta reticencia a hacerlo. Hasta el momento Eril no había hecho gran cosa para molestarle... al menos no tantas como su primer encuentro... pero era algo a tener en cuenta.
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Eril
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MensajeTema: Re: La espera [privado]   Vie Nov 07, 2008 4:34 pm

Trata de herirle con sus palabras, pero más que provocarle algún 'mal', Eril se divierte con la amargura del ángel. No captaba completamente el por qué, pero estaba seguro -y hasta podía percibir- de que no le caía muy bien que digamos. Comprendía quizás que su presencia era algo chocante, o es que simplemente se llevó la peor de las impresiones cuando ambos se conocieron. Era comprensible, a veces podía ser muy irritable.

No sería la primera vez...

" ¿Hm? Bueno... pensaba buscar algún lugar donde asearme " Comentó con simpleza, notando la palidez del otro... ¿Estaba perdiendo el color? Curioso acabó por acercarse un tanto hasta él, examinando su color, cada vez lo estaba perdiendo aun más, aquello no era bueno. ¿Era su culpa? " Qué extraño, momentos atrás no parecías afectado por la sangre " Susurró un tanto desconcertado tomando con delicadeza su rostro con una de sus manos. Seguramente era la cólera y la rabia lo que le mantuvo estable, solía haber casos así, como el frenesí de la batalla. No hay dolor, solo un deseo de destrozar al enemigo.

" No te ves muy bien... " Puede que la cercanía le afectara aun más, pero ... no iba a quitarse sus ropajes en medio de un pasillo. Primero quería quitarse toda aquella sangre, luego cambiarse, y quizás ir por algunas rosas -o puede que alguna victima por ahí-.
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MensajeTema: Re: La espera [privado]   Vie Nov 07, 2008 10:06 pm

No se percató de que su palidez fuera tanta hasta que Eril se acercó a él, tomándole con suavidad del mentón para observarle más de cerca, pareciendo incluso preocupado por él. De repente, el demonio, se estaba comportando tan bien con él que incluso se sentía culpable de haber intentado herirle con sus palabras.

Por otro lado, que el pelinegro estuviera más cerca, aunque sólo fuera como muestra de preocupación, sólo hizo que el olor a sangre se intensificara. Pero a la espalda tenía la puerta, y Eril le cortaba cualquier otra salida que no fuera su propia habitación. Poniendo mala cara, no por el demonio, sino porque sentía como su malestar comenzaba a ser realmente molesto, negó con la cabeza.

"La sangre no siempre me afecta igual, sobre todo si mi vida puede estar en peligro o si estoy bastante enfadado. Aunque la mayoría de las veces me pone malo..." contestó respirando hondo y mareándose ligeramente por el intenso olor a sangre que despedía el titiritero.

Indeciso, pero intuyendo que Eril no le dejaría ir así como así, decidió cogerle de la muñeca y hacerle entrar en su habitación de un estirón, empujándole hacia el baño.

"Ven... métete ahí y date una ducha, yo te traeré algo de ropa mientras tanto... así de paso aprovecharé para despejarme un poco." dijo metiéndole en el baño y cerrando la puerta. "¡No tardaré!." exclamó saliendo por la puerta justo antes de que Eril pudiera si quiera quejarse.

No soportaba más ese olor. Era irse o caer desmayado al suelo... y, aunque Eril no hubiera matado a Nerion y ahora se estuviera mostrando amable con él, todavía no sabía si podía confiar plenamente en él o no...
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MensajeTema: Re: La espera [privado]   Sáb Nov 08, 2008 7:58 pm

Quizás fue una equivocación haberse acercado hasta él, pero le preocupaba más verle caer frente suyo, por eso mismo prefirió permanecer cerca y no permitirle caer al suelo secamente. No era nada agradable, además de que, probablemente al despertar, podría echarle la culpa del golpe en sí y la situación volvería a ser tensa como en un principio, aunque no iba a negar que le había agradado el comienzo, sin duda fue algo divertido mientras que duró...

" Ya veo... " Respondió ante su clara explicación -dentro de todo comprensible-. No conocía ryujin alguno que adorase la sangre, a no ser que sea alguno corrupto, que no era el caso... a pesar de tener ciertos rasgos nada comunes en de un alado. Hablando internamente, claro.

Casi iba a bufarse del mareo ajeno, le tentaba su rostro pálido y sus ojos a punto de darse vuelta hacia atrás, pero aun así buscaba internamente su lado 'benévolo' y no dejar que el otro se sintiera mal por su culpa. Aunque no tenía pensado dejarle ir, estaba dispuesto a buscar algo para que no le hiciera tan mal su sanguinaria presencia; Sin embargo, antes de lograr unir sus ideas y pensamientos, Mirthais le tomó de improvisto de la muñeca, guiándolo hasta aquella habitación que yacía hace unos momentos tras del mismo ángel.

Inclusive no le dejó detenerse, acabó por ser metido al lujoso baño. " ¿Eh? Pero... " Poom, la puerta se cerró frente a su rostro, siendo esta una de las pocas escenas más graciosas de su vida. " De cuerdo...? " Sonrió a gusto, le había prácticamente acortado su viaje en busca del baño y de la ropa. Debía estar agradecido con él.

Así entonces, aprovechó que tenía todo servido a su alcance y se dio una ducha rápida, quitándose aquellos restos de ropa y toda aquella sangre que adornaba su perfecto cuerpo.
Prácticamente no tardó nada, pero al parecer el ryujin sí. De todas formas salió del baño, aun húmedo y sin toalla alguna. Ya había escurrido su cabello, pero le ¿preocupaba? que el joven ángel se haya perdido, o que simplemente hubiese acabado por desmayarse en medio de la mansión.

" No creo sea tan torpe... " Musitó acariciando su pecho húmedo con sus delgados y largos dedos mientras que esperaba fuera de la puerta del baño.
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MensajeTema: Re: La espera [privado]   Sáb Nov 08, 2008 8:14 pm

Nada más perder de su campo olfativo el olor a sangre que despedía Eril, se sintió mucho mejor. Tardó un tanto más de lo que había pensado porque a la mansión le dio por jugar con él y esconderle la habitación de la que, habitualmente, sacaba su ropa. Cuando al final la encontró cogió lo primero que pillo, sin entretenerse demasiado en ver que le sentara bien, tan sólo en que fuera su talla.

Se encaminó a paso ligero hacia su habitación y entró en ella, quedándose mudo y estático al verle desnudo, esperándole fuera del baño, ajeno al comentario que había hecho Eril instantes antes de que él entrara.

"¿No has visto la toalla?. Estaba en una de las estanterías." dijo frunciendo ligeramente el ceño y cerrando la puerta a sus espaldas, tratando de ignorar el cuerpo húmedo y pálido que se exhibía delante de sus narices,haciendo como al que no le afectaba para nada verle así. "Te he traído varias cosas para que elijas." comentó avanzando para dejar la ropa sobre la cama.

Extendió dos pantalones, ambos negros, pero uno más grande que otro, por si acaso no atinaba con la talla; dos camisas de seda, una color burdeos y otra blanca; y ropa interior. El calzado, bueno, le serviría el que había estado llevando hasta el momento, con un poco de suerte el demonio les habría limpiado a sus zapatos los restos de sangre.

"Espero que te vengan... ahm... esperaré fuera a que te cambies..." dijo sin saber a donde mirar.

Había pasado de empalidecer terriblemente por el olor de la sangre a intentar evitar por todos los medios posibles que aquel espectáculo le hiciera que su propia sangre se agolpara en sus mejillas.
Y con esa intención se apresuró al pasillo.
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Eril
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MensajeTema: Re: La espera [privado]   Sáb Nov 08, 2008 8:32 pm

" ¿Toalla? " Parpadeó un tanto desconcertado ¿Qué era aquello? No recordaba haber utilizado algo semejante en toda su oscura vida, no siempre había necesidad de secarse con algo que no sea el propio viento, era su naturaliza... prácticamente se vestía estando un tanto húmedo, o directamente se dejaba así hasta que ya no hubiese rastros de agua sobre su cuerpo. Por supuesto que no era ajeno a lo que había dentro de una mansión, castillo, o lo que fuere, siempre se podía encontrar las mismas cosas, cómodas en opinión de todas las criaturas. " Creo que no ví eso... " Susurró acercándose a unos pasos de la cama, revisando aquellas prendas que el otro había traído amablemente para él.

Aunque ... no le inspiraba utilizar... ¿pantalones? Qué diablos...

El resto de la ropa era utilizable, pero nunca había utilizado aquella molesta prenda que se ajustaba a sus piernas. Por alguna razón se sentía asqueado con aquello, siempre procuraba utilizar algo semejante, pero corto y prácticamente nada más cubriendo sus piernas, a no ser que sea alguna ropa larga que se abriera a su paso, como las yukatas o cosas similares.

" Te lo agradezco Mirthais... creo que con esto estaré bien de momento" Ya luego buscaría alguna prenda indicada para él.

Asintió a sus palabras luego, dejando que se retirase, por su parte buscó aquella famosa 'toalla' para secar su cuerpo y su largo cabello negro. Lo siguiente fue escoger algo que ponerse y no incomodar al menor, siendo esto la camisa blanca y solamente la ropa interior, una prenda realmente curiosa, pero que serviría de momento. De más está decir que también, era algo que no había utilizado hasta ahora, pero era mejor a usar ... pantalones.

Y lo más cómico de todo, no abrochó la camisa, era incómoda... ropa humana, eso era lo que era.

" Ya puedes entrar..." Exclamó en voz alta, acomodando el resto de las ropas mientras tanto.
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Mirthais
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MensajeTema: Re: La espera [privado]   Dom Nov 09, 2008 9:11 pm

Le miró incrédulo cuando Eril repitió lo que él había dicho como si desconociera completamente lo que era una toalla. Por un momento pensó que le estaba tomando el pelo, pero su mirada de perplejidad se le antojó bastante sincera. ¿Acaso nunca había usado una toalla?. Vale... sabía que los demonios se jactaban de llevar una vida austera y de no necesitar nada en absoluto para su supervivencia, al menos nada que les hiciera la vida más cómoda. Pero nunca pensó que aquello llegara hasta tal punto...

"Uhm..." musitó ante su respuesta, encogiéndose de hombros, invitándole a usarla si quería, al menos para que el pelo dejara de gotearle.

Se fijó en cómo miraba la ropa, parecía que no era totalmente de su agrado. En realidad no se había fijado demasiado en lo que había escogido, pero había procurado guiarse por las cosas que normalmente le veía puestas a Nerion y pensó que se adaptaría más o menos al gusto de Eril.
Sonrió ligeramente al escuchar su agradecimiento y cerró la puerta, dándole cierta privacidad para cambiarse, o más bien, dándose tiempo para tranquilizarse y reordenar sus ideas. Aquel día todo era tan sumamente raro y todo venía tan de golpe que apenas era capaz de asimilarlo y actuar como le gustaría.

Suspiró al oír cómo le daba vía libre a la habitación y entró, quedándose nuevamente de piedra al verle a medio vestir. Durante unos instantes pensó que a Eril no le importaba que le viese mientras se ponía los pantalones y se abrochaba la camisa, pero al ver cómo plegaba la camisa burdeos y los dos pantalones le quedó bastante claro que no pensaba ponérselos.

"Eh... ¿los pantalones no son de tu talla?. Puedo ir a por otros si quieres..." dijo con el pomo de la puerta todavía en la mano.
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Eril
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MensajeTema: Re: La espera [privado]   Miér Nov 12, 2008 7:24 am

Dejó a un lado de la cama aquellas prendas, para subirse así nada más sobre la cama. No estaba seguro si aquella habitación fuera de Mirthais, pero de momento no era algo importante para él quien, ya relajado, se desperezó un poco sobre aquel cómodo colchón.
Por supuesto que no buscaba provocarle, sin embargo, su cuerpo se mostraba cual pecado era. Sus piernas a medio abrir, su pecho pálido dejándose ver por la camisa abierta, y su zona baja, ligeramente aprisionada por aquella ropa interior que le remarcaba. Bueno, no podía controlar todo... hasta que no encontrase la ropa indicada, su cuerpo se mostraría de las formas menos sanas posibles. Y no por que él quiera.

" En realidad no lo sé... no quiero ofenderte, pero no utilizo esa clase de prenda. Me incomoda " Dijo sincero mientras que peina su cabello con sus transparentes y afiladas garras. Lo hace con cuidado y tranquilidad a la par que observa al peliblanco acercarse hasta la cama. " Sucede lo mismo con esto " toca su entrepierna sin pudor alguno. " Sujeta bastante bien, no acostumbro usar algo así. Aunque en realidad... no utilizo nada más que esa prenda que me viste en un comienzo " Explica tras dejar de tocarse, y le sonríe, calmo, con aquel aire extraño que tranquilizaría al más terrible animal.

" Gracias, pero no es necesario que vayas por nada más, estoy bien así " Afirmó al acomodarse mejor sobre la cama, cambiando aquella posición tan... comprometedora, y que seguramente incomodaba al ryujin. Oh, no, no quería incomodarle. De alguna forma buscaba hacer las... ¿Paces? Algo parecido.

Le invitó entonces a sentarse a un lado suyo, 'amistoso', palpando aquel cubrecama tan delicado y precioso. El ángel le agrada en cierta forma. Lo ha visto cuando probó la sangre de Nerion, el cariño que ambos sienten uno por el otro le es curioso, pero a su vez le interesa. Lo que Nerion protege, él protege. Por más que el alado ser tenga su amor por ahí, así como él lo tenía al incubo, le parecía un agradable 'intercambio'. Él había curado a su amante cuando éste lo necesito, debía agradecérselo de alguna forma ¿No...?

" Dime... ¿Te sientes mejor? " Cuestionó tras meditar ciertas cosas. El aroma a rosas volvía a recobrar vida, aromatizando aquel sitio tan acogedor. " Al menos tienes más color que antes... aunque creo que ese rubor está de más " Comentó divertido, sonriendo suavemente.
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MensajeTema: Re: La espera [privado]   Miér Nov 12, 2008 12:29 pm

Le siguió con la mirada hasta que Eril se dejó caer sobre la cama y se desperezó, dejando a la vista más de lo estrictamente necesario. Con lo que le había costado hacer bajar la sangre de las mejillas y ahora ya estaba allí de nuevo... Hizo un esfuerzo por retirar la mirada del hermoso cuerpo del demonio, que parecía casi exhibirse inocentemente ante él, y apretó con fuerza el pomo antes de cerrar la puerta al escuchar que no hacía falta que fuera a por más ropa.
Algo incómodo, se acercó a la cama sólo por no estar de plantón delante de la puerta y le escuchó, tragando saliva con esfuerzo al ver cómo se tocaba la entrepierna, explicando que normalmente no usaba ropa interior.

"Si lo hubiera sabido te hubiera traído algo como lo que llevabas cuando te vi la primera vez..." dijo bajando la mirada más que nada, para no fijarse de nuevo en aquello que la prenda que cubría la intimidad de Eril remarcaba tan bien.

En cierto modo la sonrisa de Eril le tranquilizó, pero era curioso. Antes de tener su primer relación sexual cualquier situación semejante a esta le ponía tremendamente nervioso y le invadía la vergüenza. Ahora... a parte de tener vergüenza, una ligera excitación recorría la parte baja de su vientre. Se reprendió a sí mismo por ello. El demonio no parecía que lo estuviera haciendo con el propósito de incomodarle, y mucho menos con el de excitarle, así que no tenía ningún motivo para estar tan incómodo.
Seguramente, sino tuviera tanto pudor respecto a esas cosas aquello no estaría pasando.

Aliviado al ver que se sentaba, escondiendo la parte de su pecho que había quedado descubierta al tumbarse, se sentó a su lado, atendiendo a su invitación.

"Sí." respondió, sonriendo ligeramente.

A su lado, el olor a rosas era mucho más intenso, aunque por suerte no era asfixiante. Cuando escuchó su siguiente comentario le miró sorprendido y se puso más rojo aún, apresurándose a desviar la mirada y cruzarse de brazos, haciéndose el ofendido.

"No suelo tener a gente así vestida en mi habitación..." refunfuñó con el ceño fruncido. "Además... que sea un ángel no quiere decir que sea una piedra..." añadió mirándole por el rabillo del ojo con aire acusador, como si fuera culpa del demonio que aquel sonrojo estuviera ahí.

Realmente no estaba enfadado, más bien molesto porque le había pillado y porque no era capaz de controlar su propio apuro. Tanto tiempo siendo educado en la castidad y la fidelidad hacían que cada vez que pasaba algo así se pusiera nervioso, incluso las conversaciones de sexo con gente que apenas conocía le ponían así. No podía evitar sentir vergüenza.
Aunque, pensando en lo que había hecho con Sergei, Nerion y Setheer, no creía que nadie creyera que se avergonzaba de cosas así...
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MensajeTema: Re: La espera [privado]   Dom Nov 16, 2008 11:04 pm

" Bueno, quizás si no me hubieras cerrado la puerta en la cara... quizás te habría dicho que clase de ropa suelo utilizar " Sonrió felinamente, divertido. Era culpa del ryujin por no darle tiempo siquiera para quejarse. Por lo mismo, el ángel no tenía derecho siquiera a renegar por su forma de vestir. Era lo más apropiado para Eril, ya el resto realmente era inservible.

Le habría gustado ver el rostro de Nerion al verle con semejante prendas, sería algo divertido su reacción.

Y claro que no se le pasaba por alto aquel rico sonrojo. Es que comprendía que su cuerpo era una visión nada sana para una mente con hormonas activas, además de que la vestimenta realmente no ayudaba mucho. Lo mismo sucedía con la posición, sus piernas abiertas, la camisa cayendo por ambos lados de aquel perfecto y pálido pecho. Los pezones rosados llamando a la gula de cualquier criatura, y por supuesto, aquel rostro encantador tan lleno de oscuridad que tentaba hasta el más puro ser.

Un demonio a fin de cuentas.

Verle a un lado suyo le provoca cosquillas en su piel. Desde que le vio le sentó curioso, muy distinto a los ryujines de su propia raza. Tan independiente...
Su sangre había resultado un interesante bocado, por eso le sentaban las ganas de probar tan siquiera un poco más... No podía estar allí sin probarle. Pero ahora que lo pensaba mejor, se le estaba antojando algo aparte, claro teniendo aun en cuenta aquella idea de hacer las paces y... recompensar su ser por haber curado a su demonio todas esas veces que lo hizo.

" ¿Hmm? " Tuvo que alzar sus cejas algo sorprendido por su respuesta, es que quizás había captado mal su forma de ser, y no era tan puro como él creía. Bueno, el aroma a sexo era fácil de identificar, haya sido hace unas horas, o haya sido hace varios días. " Vaya... Acaso me estas diciendo que... mi ser tiene la culpa de tan exquisito sonrojo? " Cuestionó tras moverse cerca suyo. Oh, perfecta oportunidad para acechar...

" ¿Aceptarías unas disculpas por ello? " Preguntó, susurrando sensual a un costado de su cuello. No podía evitarlo, era su naturaleza...
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MensajeTema: Re: La espera [privado]   Dom Nov 16, 2008 11:33 pm

"Oh..." musitó al ver que le echaba aquello en cara, quitándole cualquier derecho a protestar por la ropa que llevaba.

Llevaba razón, sino hubiera salido prácticamente huyendo de la habitación, dejándole con tres palmos de narices y casi dándole con la puerta en los morros, Eril habría tenido la oportunidad de pedirle una indumentaria en específico. Pero la situación requería salir de la habitación cuanto antes. Había sido eso o arriesgarse a caer redondo al suelo por el olor a sangre que el demonio emanaba.

"Lo siento... no aguantaba más el olor a sangre... pero tampoco quieres que vaya ahora a traerte otra cosa. Ya te he dicho que no me importaría hacer otro viaje." dijo algo apenado, pero insistiendo en la idea de ir a por algo más cómodo para el demonio. Pero sin duda, el culpable de que él tuviera un sonrojo incipiente en las mejillas era de Eril,dijera lo que dijera...

Intentaba no mirarle demasiado, y si lo hacía, procuraba no bajar su mirada más allá de su barbilla, todo lo que había a partir de ahí, y teniendo en cuenta la poca ropa que llevaba y lo raro que estaba él últimamente, se consideraba zona de riesgo, así que era mejor no tentar a la suerte.
Podía notar su energía acariciando la suya propia al sentarse a su lado. Era una sensación extraña, pero al no estar enfrentados, las energías parecían respetarse mútuamente, sin embargo al rozarse producían una especie de cosquilleo en la piel.
Escuchar sus palabras le sorprendió y no pudo evitar mirarle y moverse ligeramente para volver a poner entre medias el espacio que Eril había hecho desaparecer con su acercamiento.

"Yo no... No he dicho eso..." replicó, tratando de escapar de la trampa que se había formado él solo y a la que Eril le había ayudado a caer. Además, su sonrojo se hizo más intenso, evidenciando que lo que decía no era del todo la verdad. "Si estoy sonrojado es porque... tengo calor... hace demasiado calor en esta habitación..." dijo sin saber qué otra cosa decir, rehuyendo la mirada del pelinegro y estremeciéndose al escuchar su petición tan cerca de su piel y dicha en aquel tono.

Con la respiración agitada y las mejillas arreboladas, giró el rostro, mirándole con cierto temor. No por lo fuerte que pudiera ser, ni por lo cruel o despiadado que pudiera llegar a ser, sino por miedo a no poder resistir la tentación de cortar definitivamente la distancia que había entre ellos.

"No tengo que disculparte nada... ya te he dicho que esto no es por ti..." dijo, sobreponiéndose a la situación y alejándose mucho más de él, manteniendo la compostura como casi siempre hacía.

El demonio lo tendría difícil si quería tenerle entre sus brazos...
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Eril
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MensajeTema: Re: La espera [privado]   Lun Nov 17, 2008 12:09 am

No creía que estar con él podría resultar tan divertido. Parecía aquellos chiquillos que tenían su primera vez, sonrojados, nerviosos, a penas dispuestos a ser tomados. Sus cuerpos reaccionaban agitándose terriblemente; más no estaban muy seguros de dejarse tocar pues su timidez era de por sí más fuerte, y se cohibían con facilidad.

Pero Mirthais no era así, ni tampoco era su primera vez. Solo que le sentaba dentro de todo llamativo que le rechazara de esa forma tan inocente. Pero era comprensible, no lo sabía, pero intuía que estaba enamorado, o era alguien que no era presa fácil de sus encantos pecaminosos. Eril podía ser irresistible, pero así como fue en un principio. El ángel parecía repeler bastante bien esa sensualidad que escapaba de su cuerpo como un arma mortal. El demonio debía esforzarse un poco más si quería probar su esencia. Pero no había apuro... todo ha de ser lento, a su manera.

" Estas algo tenso Mirthais... y no comprendo el por qué... " Sonrió, controlando su risa internamente. No quería que tome aquello como una búsqueda para burlarse de él. " Solo quiero disculparme por nuestro mal comienzo " Dijo con un gesto a penado y tranquilo, 'controlando' sus instintos más bajos para no incomodarle, mientras que enderezaba su cuerpo a un lado suyo, volviendo acortar distancias entre él y su persona.

" No es algo que acostumbre hacer... pero tengo entendido que has ayudado a Nerion un par de veces, por eso... por eso creo que mereces algo bueno de mi parte. " Oh vamos, los demonios no sabían disculparse. Esta era la única forma que conocía. Por un lado sentaría 'inocente', las cosas buenas no le salían a alguien que ha nacido de la pura maldad, pero por otro, así como lo sentía el ryujin, no era más que una trampa buscando engatusarle.

" Si crees que no es conveniente...Estará bien por mi " Comentó. Su cuerpo se movió tras su espalda, acomodando sus piernas a ambos lados de las suyas, para acercar su rostro a un lado de su cuello, apoyándolo sobre su hombro, mostrándose mimoso, pero sin pasarse de la línea. Solo su miembro presionado contra aquella espalda era algo que caldeaba un poco más la situación. "
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Mirthais
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MensajeTema: Re: La espera [privado]   Lun Nov 17, 2008 2:18 pm

Si Eril no se había ido ya de la habitación era porque quería algo, de lo contrario no estaría allí perdiendo el tiempo con él. Tal vez sólo era hablar, al fin y al cabo, desde que Nerion desapareció frente a las narices de Eril, habían pasado muchas cosas y a lo mejor el pelinegro tenía curiosidad en saber qué había sido de su amante durante todo ese tiempo. Aunque dudaba seriamente que fuera aquel el motivo por el que permanecía allí.

Al escuchar sus palabras le dirigió una mirada de reproche, como si el ángel no se creyera que lo decía en serio. Pues Eril sabía perfectamente por qué estaba tenso y quién era el causante de ello... Sin embargo, su mirada cambió por una de sorpresa al oír que sólo quería disculparse. Fue por esto por lo que le permitió volver a acortar las distancias. Nunca se hubiera imaginado que Eril quisiera pedirle perdón.
Continuó prestándole atención y dejó que se sentara tras él, quedando entre sus piernas y con la barbilla del pelinegro apoyada en su hombro.

"¿Algo bueno? ¿como qué?." inquirió entre desconfiado e intrigado.

La posibilidad de recibir algo bueno de un demonio era cuanto menos, intrigante. Sin embargo había algo allí que no le permitía fiarse del todo de Eril... tal vez era su tono de voz, o su comportamiento, demasiado... 'dócil' para ser un demonio pidiendo disculpas a un ryujin... o tal vez era la incómoda presión que ejercía el miembro de Eril contra la parte baja de su espalda...
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MensajeTema: Re: La espera [privado]   Dom Nov 30, 2008 12:21 am

Le contempló divertido, observándole con un gesto Preocupado, realmente falso, pero que nadie descubriría.
Le siente tan ingenuo que le sentaban ganas de violarlo. Más no lo haría, no podía... era 'amigo' de Nerion. No debía lastimarlo.

¿Tenía que preguntar? Peor para él... Sus brazos rodearon su cuerpo suavemente, acariciándole con disimulo con la yema de sus dedos, tocando puntos sensibles en el recorrido. Sabía donde tocar, su piel se erizaría al tacto. Sin embargo aun no hace mucho que pueda dar a entender al menor que está en 'peligro'. Solamente libera su aliento sobre su cuello, soplando delicadamente a su piel. Le apetece morderle, sus colmillos se muestran ansiosos frente aquella arteria que se 'esconde' de él.

" Solo hago dos cosas bien... Mirthais... " Susurró entonces a su oído, y mordió su lóbulo con cierta gula, no conteniendo su lado mimoso con él. " El batallar... " Agregó a sus palabras mientras que se deslizaba hacia abajo, otorgándole mordidas sutiles a su cuello. " Y complacer con mi cuerpo..." Acotó por ultimo rozando su entrepierna contra su espalda baja.
Era obvio lo que quería. Solo que la diferencia era que sus intenciones eran 'buenas'. No conocía nada más.

" No conozco otra forma de disculpa... " Mencionó acariciando su cuerpo, tocando con cuidado su vientre.
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MensajeTema: Re: La espera [privado]   Dom Nov 30, 2008 5:38 pm

Se agitó inquieto al ver como Eril rodeaba su cuerpo con los brazos, acariciándole con la yema de los dedos en algunos puntos que le hicieron estremecerse y sentir como su piel se erizaba bajo el tacto de las caricias del demonio.
No le preocupaba demasiado aquello a pesar de que los latidos de su corazón habían aumentado bastante con aquellos simples toques, sabía que Eril no le haría nada, al menos nada que él no quisiera. Pero aún así, el demonio era de temer y comenzaba a arrepentirse de haberle preguntado por su buena acción.

Sentir su cálido aliento sobre su cuello no fue nada tranquilizador, y menos aún notar sus dientes mordisqueando suavemente su lóbulo. Mirthais soltó un pequeño quejido y crispó los dedos sobre las piernas del pelinegro, cerrando un ojo e intentando librar su oreja del agarre. Al escuchar qué era lo segundo que hacía bien jadeó sorprendido, sintiendo perfectamente como su sangre se agolpaba en sus mejillas, en parte por las palabras del titiritero, y en parte por los mordisquitos que le estaba dando en el cuello.

"Con un simple lo siento... me basta..." dijo alejando su espalda de la entrepierna de Eril y cogiendo las manos del demonio por las muñecas para detener sus caricias.

Cada vez le costaba más mantener la cabeza fría. Acababa de discutir con Sergei por las 'infidelidades' y aunque habían quedado en que cada uno podía verse con quien quisiera se le antojaba algo pronto para hacer uso de tales palabras. Además... ahora Nerion ya tenía pareja... la tenía en la mansión y no estaba demasiado seguro de que ellos tuvieran la misma libertad para acostarse con cualquiera...

"Yo no... no puedo, acepto tus disculpas, pero no hace falta que hagas nada más..." dijo mirándole a los ojos y rezando para que Eril no insistiera. "Ahora que tú estás aquí deberías ir con Nerion..." añadió frunciendo el ceño, inseguro de sus palabras.
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MensajeTema: Re: La espera [privado]   Dom Nov 30, 2008 6:23 pm

Su corazón se está alterando, para él es una buena señal. Sabe que no puede controlarse mucho. Así como había dicho antes, era ryujin, pero no era de piedra. Eso sólo facilitaba más las cosas. Por eso hacia lo posible para no ser obvio, mostrándose tranquilo al acariciar su bien 'puro' cuerpo. Otorgándole simples mimos, que de saber controlarse, no le pasaría nada, pero al ser el caso contrario...

" ¿Qué? Mirthais... No podría decir nunca esas palabras, los Demonios como yo, las tenemos selladas " Explicó sincero, al menos, no podría disculparse con él si era lo que realmente quería hacer. Simplemente le era imposible. Primero que nada, no sabía si era algo 'sincero', y segundo, estaba claro que ningún demonio pediría disculpas a un ser alado. NUNCA.

Fue entonces cuando el otro sostuvo sus manos que se permitió observarle de costado, aun sin tener la intención de salir de detrás de su espalda.
Besó sus mejillas rojas antes de sonreírle y escuchar sus palabras, realmente le divertía... Como si Nerion fuese el más fiel de los demonios, y él igual.

" ¿Debería...? " Preguntó saliendo de su alrededor, solo y únicamente para tomarle de los hombros y echarlo hacia atrás, sobre el colchón, y acomodarse encima suyo. " Por qué... tanto él, como yo... tenemos nuestro amantes " Explicó sonriendo cálidamente.

Estaba satisfecho con esa relación pues cada uno follaba con quien se le sentaba la gana, y luego ambos regresaban, para entregarse mutuo amor-por más que sonara realmente cursi-. Eran demonios después de todo, era algo natural. " Y él está descansando... No me gustaría molestarlo " Su mirada se entrecierra al acercarse hasta su rostro, allí donde unió suavemente sus labios con los suyos. Un beso simple, pero no menos cautivador y sensual, pues su lengua se abría paso entre sus labios apenas un poco, sin invadirle demasiado.
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MensajeTema: Re: La espera [privado]   Dom Nov 30, 2008 6:39 pm

Le miró sorprendido al escucharle y suspiró. Debió haberlo imaginado, y más siendo él lo que era. Sabía de sobra que un demonio nunca le pediría disculpas verbalmente a un ángel, pero siendo así, no entendía que pudiera dárselas follando. Para él, o le pedía perdón o no lo hacía, la forma de pedirlo era lo de menos. Pero ya había aprendido que con los demonios había muchos matices, con ellos mismos, los ryujins, los había...

"Ya... bueno, había que intentarlo... pero lo que quería decir exactamente era que si tu intención era pedirme disculpas con ella me basta, no me hace falta que me las des realmente..." explicó tratando de librarse de aquel compromiso.

Estaba claro que Eril no iba a cejar en su empeño de tenerle en la cama, y bueno... debía reconocer que la idea no le desagradaba, Eril era realmente atractivo, y ya había comprobado que hacerlo con un demonio era de todo menos aburrido... por lo que no tenía nada en contra de no dejarse hacer... Por otro lado recordaba a Sergei y le sabía mal... ¿pero acaso él no había aceptado que podían verse con quienes quisieran? ¿no había reconocido que era incapaz de ser fiel a una sola persona en cuestión de sexo...?. No tenía por qué tener tantos reparos en aceptar a lo que Eril le proponía... y sin embargo la situación no paraba de antojársele extraña.

Iba a contestar a su pregunta cuando le tomó por los hombros y le tumbó en la cama, colocándose sobre él e impidiéndole cualquier huida posible. Al parecer Eril y Nerion habían llegado al mismo acuerdo que él y Sergei... pero... la idea de que tanto Nerion como Eril se hubieran fijado justamente en él le hacía gracia.

"¿Y siempre los compartís o esto es sólo casualidad?." inquirió con cierta mordacidad por haber sido atrapado tan 'a traición', pero también con curiosidad.

Frunció el ceño al escuchar su escusa para no ir a ver a Nerion y parpadeó sorprendido cuando vio que se acercaba a su rostro. Trató de hundirse más en el colchón, colocó sus manos sobre el pecho del demonio y se removió inquieto... intentó detenerle... aunque no puso mucho empeño en ello.
Cuando los labios del demonio se posaron sobre los suyos dejó de moverse y sus manos dejaron de empujar el cuerpo de Eril para cogerle de la camisa durante unos instantes antes de atraerle hacia él y responder a su beso.
Sus labios se separaron para dejar paso a la cálida lengua del titiritero y la recibió, rozándola ligeramente con sus dientes antes de acariciarla con su propia lengua.
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MensajeTema: Re: La espera [privado]   Lun Dic 01, 2008 5:05 pm

Vaya pensamientos podría llegar a tener un angelito como Mirthais frente a semejante situación. Claro que de momento aun no le hacia nada, ni tampoco lo estaba forzando. Simplemente le acomodó, comprobando que no le disgustaba del todo. De ser así, se habría separado de él rápidamente, actuando distinto, casi violento. Pero no, había reaccionado completamente bien, a pesar de sus palabras.

" No realmente, pero... Suelo catar lo mismo que él prueba... " Murmuró antes de aquel beso.

Fue curioso como la resistencia del ryujin prácticamente fue echada a la basura, pues sus manos si bien le empujaban un poco, acabaron por aferrarse a la camisa que Eril llevaba a penas puesta. Por otro lado, pudo sentir claramente como su boca, dejaba paso a que su lengua interactúe con la suya, siendo el contacto mucho más placentero aun. Mirthais acababa de ceder a su maldito encanto.

Mirthais no era para nada feo, eso era un punto por su parte, incluso su sabor era bueno, su cuerpo, su esencia. ¿Qué más podía pedir? No le veía nada de malo probar lo mismo que Nerion, aunque era más un capricho al saber que el ryujin había Sanado a su demonio, ya que no era precisamente con magia con la que se curaba a un incubo. Quizás eran celos, quizás sólo le quería probar. No se podía saber, era muy suave con el ángel, y su mirada no expresaba mucho más que una oscura calidez.

Sonrió con enorme satisfacción, profundizando aun más el beso. Si había algo que caracterizaba a este demonio, era su habilidad de seducción, eso incluía los besos, que al otorgarlos, no eran para nada santos, su lengua se movía de tal forma como si fuera su miembro penetrando y moviéndose dentro de otra.... cavidad... Sus manos, por otra parte, se colaron por debajo de la camisa del menor, rozando suavemente su blanca piel. Era tan tersa...

" Hn... " Se separó un instante, siendo unido por un fino hilillo de saliva que duró solo unos segundos. " Mirthais... " Le llamó en voz baja. " No sabía que besabas tan bien... " Le halagó besando su mejilla granate y un poco su cuello, mientras que no quitaba sus delicadas manos de su piel.
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MensajeTema: Re: La espera [privado]   Lun Dic 01, 2008 5:47 pm

Torció el gesto al escuchar su respuesta y le dieron ganas de negar con la cabeza, sin embargo los labios del demonio se lo impedían. La forma de besar de Eril era bastante curiosa, y para nada tímidos o cautos, en cuanto le dio algo de permiso, el pelinegro invadió su boca como si fuera suya.

Durante un instante quiso ver como aquellos dos se enredaban en las sábanas. Debía ser de lo más excitante verlos fundirse en un solo ser, en medio de una desenfrenada sesión de sexo. Claro que después recordó el tipo de sexo que le gustaba a Nerion y pensó que Eril no tendría muchas reticencias a la hora de cumplir los deseos del Ace... al fin y al cabo ambos eran demonios, el sexo con algo de violencia y sangre no debería disgustarles... ¿no?.
Fue entonces cuando pensó que tal vez era mejor no pillarlos a ambos en una situación así.
Por otro lado sentía curiosidad por saber por qué Eril se había interesado tanto en él... apenas habían hablado y bueno, Nerion podía haberle hablado de él y sabía que él había ayudado al Ace en varias ocasiones, pero aún así... era extraño. Ya hablaría con Eril de aquello en cuanto encontrara el momento adecuado. Por el momento... había cosas más interesante que atender, como aquellas manos suaves y delicadas que se abrían paso por debajo de su camisa.

Desde luego el demonio había dicho la verdad... sabía satisfacer muy bien con su cuerpo. Su energía se le antojaba algo fuerte, seguramente porque en sí, Eril era mucho más fuerte que él, pero su oscuridad parecía hacerla aún más intensa. El sabor de sus labios, de su lengua, y como había logrado 'someterle' en apenas unos minutos hacía que se le antojara sencillamente irresistible.

Cuando sus labios se separaron suspiró, disgustado de que hubiera terminado tan pronto. Su mirada se alzó para buscar la de Eril al escuchar su nombre y sonrió ligeramente al escucharle, notando un agradable calorcito inundar su cuerpo cuando el demonio besó su mejilla.

"Bueno... es lo que tienen las clases prácticas con tan buenos maestros..." respondió con una sonrisa pícara, soltándole la camisa y abriéndola para colar sus manos y acariciar suavemente el pecho del pelinegro.
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MensajeTema: Re: La espera [privado]   Vie Dic 05, 2008 9:22 pm

Excitante, quizás no era la palabra correcta para definir el acto de amor entre esos dos demonios. Si bien, ver algo semejante sacaría más de un suspiro y admiración, Eril no disfrutaba del sexo con violencia. Sí violento, pero no si su pareja le provocaba más daño de lo que él era capaz de soportar, podía ser sadomasoquista, pero sólo torturando al otro, nunca así mismo. Era un claro echo de que Eril era alguien delicado, frío, malévolo, pero delicado dentro de lo comprensible, aunque eso no descartaba su fortaleza, pues era lo suficientemente fuerte como para rebanar la cabeza de un demonio dragón, o alguna otra criatura de gran tamaño con sus propias manos -y garras-

Pero sí, ambos seres podían ser en extremo pasionales. Y esa pasión se hacia sentir aunque no esté alguien presente en esos momentos.

Sonriendo, siente las manos del ryujin acariciar su blanco pecho. El tacto le sienta más que bien y deja que sea el menor quien le recorra con sus tersos dígitos mientras tanto.
Él, por otro lado, abre lentamente su camisa, suspirando a milímetros de sus rosados labios. " Has aprendido bien... " Comentó divertido, volviendo a otorgarle un poco más de sus besos 'especiales', pero estos son cortos, fugaces, pues aun tiene una tarea que realizar con aquellas molestas prendas.

Y ahora que lo pensaba... ¿Para qué se había vestido? Estaba más cómodo sin ropa...

Una de sus piernas se mueve suavemente por sobre las ajenas, y se cola entre estas abriéndose paso para separarlas. Su cuerpo, mientras tanto, acaba acomodándose mejor sobre Mirthais, posando su cadera y a su medio despertar miembro frente al otro, rozándolo con instintiva hambre.

" Hueles delicioso... " Le susurró al oído cuando ya su pecho había quedado al aire como el propio. " ¿Me dejarás probarte completamente...? " Cuestionó entonces, inquiriendo en su mirada, sin tener intención de detener sus manos, que ya se habían acercado a rozar sus pezones.
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MensajeTema: Re: La espera [privado]   Sáb Dic 06, 2008 4:15 pm

Sonrió al escucharle, respondiendo a sus besos con otros igual de cortos y fugaces. Se dejó abrir la camisa y que la abriera mientras él mismo subía sus manos hasta los hombros del demonio para hacer bajar su camisa por sus brazos, acariciándolos en el proceso con deliberada lentitud, como si quisiera regodearse con la increíble piel de Eril.

Suspiró de excitación cuando el pelinegro coló una de sus piernas entre las suyas, haciendo que las separara y jadeó, mordiéndose el labio inferior ante la fricción a la que el titiritero sometió a sus caderas. Podía notar la excitación del demonio por encima de la ropa, incluso podía sentir la suya propia ansiosa de que aquel roce se repitiera... libre de cualquier prenda que le impidiera frotarse contra la carne ajena.

"Y tú..." musitó, bajando sus manos hasta las nalgas del mayor para acariciarlas tentativamente antes de apretarlas entre sus manos, alegrándose de que Eril no hubiera consentido en ponerse los pantalones.

El olor a rosas de Eril era en cierto modo abrumador, pero tenía cierto aire dulzón que le gustaba, que le hacía olvidarse de todo cuanto hubiera más allá de quien tenía encima y de las caricias a las que le sometía.
Buscó sus ojos al escuchar la pregunta y sonrió ligeramente, jadeando un poco cuando las manos del demonio rozaron sus pezones.

"Uhm... sólo si tú también me dejas hacer lo mismo contigo..." respondió colando sus manos en la ropa interior del mayor para acariciar con los dedos su trasero.
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MensajeTema: Re: La espera [privado]   Hoy a las 7:41 am

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